El proyecto sionista ha sido promovido históricamente por los judíos de Europa y apareció como una imitación contradictoria, en esencia, con el surgimiento y desarrollo de los movimientos nacionalistas en esa parte del planeta.
El movimiento nacionalista europeo nació como una realidad empírica y práctica resultante de la existencia de un pueblo, una región y un idioma y como medio de gobierno del pueblo, mientras que el sionismo surgió como una idea abstracta e instrumento de un estado imaginario, carente de territorio y de población y hasta de un idioma común. Por tanto. no fue el contacto entre la “supuesta” población de ese estado, dispersa por todo el mundo, lo que hizo cristalizar la idea de un “Hogar Nacional”. En realidad esa idea le fue impuesta por la fuerza al resto de los judíos del mundo por los judíos europeos “fundadores del sionismo”.
Para lograr eso en la práctica, se creó la Institución Sionista que se convirtió en el instrumento organizativo para la consecución de ese proyecto, a través de garantizar el financiamiento, la aceptación, el territorio y la población.
La realidad colonialista europea contribuyó al surgimiento y crecimiento del proyecto sionista colonialista y la creación de su instrumento organizativo no solo influido sino emergente en el centro mismo de la actividad intelectual política y organizativa europea. Ese instrumento organizativo, a pesar de que llevaba en si una legendaria conciencia falsa e inventada, se rigió por normas democráticas desarrolladas en cuanto a la discusión de sus cuestiones, la toma de decisiones y la rendición de cuentas.
Asimismo, se estructuró sobre bases internas organizadas mucho antes de la creación del “Estado Hebreo” en territorio palestino.
La Génesis
El movimiento sionista, como movimiento político organizado, estuvo vinculado a Teodoro Hertzl (1860-1904) quien publicara en 1896 su famoso libro “El Estado Judío”. Aunque Hertzl no fue el precursor de esta idea se considera su fundador y con razón, ya que no se conformó con plantearla sino que bosquejó una política realista para su consecución.
En realidad el término “sionismo” no fue inventado por Hertzl sino que se atribuye a un periodista austriaco-judío que lo antecedió, Nathan Birnbaun, quien lo utilizó en un artículo titulado “La autoemancipación”. A partir de entonces, en 1889, es decir diez años antes de que Hertzl publicara su libro, el término comenzó a circular y a difundirse.
León Pinsker, el médico judío-ruso, fue el creador de la idea de colonizar Palestina desde 1882, año en que fundó el movimiento “Amantes de Sión”, que comenzó a trabajar en la fundación de asentamientos en territorio palestino desde antes del surgimiento del sionismo político. Ese movimiento no pudo formar una “organización contemporánea” ya que en él primó el carácter religioso y por tanto fracasó.
Pero Hertzl si pudo triunfar ya que fue más allá, no sólo en objetivos sino también en cuanto a organización y a la vía para lograrlos, pues se esforzó por imprimirle a la Organización Sionista el carácter de “Nación en el camino” y creó un “Fondo para la Colonización”, una imprenta y un periódico oficiales y convocó al Primer Congreso Sionista en el cual anunció: “aquí fundé el Estado Judío”.
El Primer Congreso
En la ciudad suiza de Basilea, en 1897, tuvo lugar el Congreso, después que las asociaciones sionistas europeas aceptaran la interpretación que le diera Hertzl al sionismo político, al describirlo como un movimiento encaminado a solucionar “la cuestión judía” mediante la emigración y colonización para conformar un Hogar Nacional, por una parte, y por otra, a través de lograr la aceptación y la ayuda internacionales o, como dijera el propio Hertzl “obtener el reconocimiento internacional”
Esa última idea constituyó el factor más importante para el éxito de Hertzl porque con ello le imprimió al movimiento sionista el carácter de proyecto que trabajaba en consonancia con la voluntad de las grandes potencias influyentes y no como una mera tendencia subjetiva o deseo particular.
Durante el Segundo y Tercer Congresos no surgieron cuestiones importantes, excepto la tendencia de algunas asociaciones sionistas “prácticas” de comenzar la colonización de Palestina de inmediato, pero triunfó el punto de vista de Hertzl de prepararse hasta lograr “el clima internacional” apropiado.
El Cuarto Congreso
Esa reunión se celebró en Londres, en 1900, y fue un punto crucial en la historia del Movimiento Sionista porque en ella se evidenció que la obtención del “reconocimiento internacional” debía comenzar por Gran Bretaña, en lugar de Alemania, por lo que se adoptó la resolución inicial de crear el Fondo Nacional Judío.
El Quinto Congreso
Basilea fue la sede, en 1901 de ese Congreso, en el que se tomó la decisión de crear el Fondo Nacional Judío, sugerido por German Shapira en el Primer Congreso. También se decidió celebrar el Congreso cada dos años en lugar de cada uno.
El Sexto Congreso
El Congreso volvió a sesionar en Basilea, en 1903, y en él se consagró la celebración bianual de la reunión. Fue el último al que asistió Hertzl, quien falleció al año siguiente. El tema que acaparó la atención de las discusiones fue el "Proyecto Uganda”, pues Hertzl aconsejó aceptar la propuesta británica de colonizar Uganda sin renunciar a Palestina, como un paso transitorio. Ello provocó diversas reacciones entre los delegados al Congreso, pues unos lo apoyaron, otros se opusieron y algunos amenazaron con separarse. A raíz de ello se decidió enviar una comisión exploratoria para estudiar la situación de Uganda y se aprobó crear un banco anglo-palestino como filial del Fondo Judío para la Colonización.
La etapa de David Wolffsohn (1905-1911)
El Séptimo Congreso:
La reunión volvió a Basilea en 1905. En el foro, la Comisión exploratoria planteó la invalidez de la colonización de Uganda por parte de los judíos por lo que el Congreso decidió:
1- Que los sionistas no se involucraran en ninguna actividad colonizadora fuera de Palestina.
2- Rechazar el proyecto Uganda
3- Desarrollar el Centro Sionista en Palestina y desistir de la colonización indiscriminada que llevaban a cabo “Los amantes de Sión”.
En ese congreso Otto Warburg presentó su tesis respecto a la “política de penetración económica”, que fortaleció la tendencia “práctica” de no esperar el “reconocimiento internacional”. Ello conllevó a modificar el sistema del Fondo Judío para la Colonización a fin de que sirviera a los intereses de la nueva tendencia.
El Octavo Congreso
Después de varios años de sesiones en Basilea, el Congreso pasó a La Haya, en 1907, con la asistencia por primera vez de cuatro colonos asentados en Palestina. Se escogió La Haya con el objetivo de atraer la atención de la opinión pública mundial hacia la Organización Sionista ya que la celebración del foro coincidió con la del Segundo Congreso Mundial de Paz. En la reunión, Jaim Weissmann presentó su tesis conciliatoria y dijo “tenemos que aspirar al reconocimiento, pero nuestras aspiraciones solo se lograrán a través de nuestra actividad práctica”. De ahí que se decidiera fundar el “Buró Palestino” en Yafa, para orientar la actividad colonizadora, en sustitución de la Organización Sionista Mundial. Asimismo, se creó la Empresa para el Desarrollo de los Territorios Palestinos y se sugirió el establecimiento de una filial del Fondo Judío para la Colonización en Estambu.
El Noveno Congreso
La reunión pasó a Hamburgo, en 1909, y en ella los “prácticos” obtuvieron un gran logro sobre todo con la adopción por parte del Congreso de la decisión de comenzar la colonización cooperativa.
El Décimo Congreso
El foro regresó en 1911 a Basilea, donde Wolffsohn presentó su renuncia y, por primera vez, se utilizó el idioma hebreo en una de las sesiones. En ese Congreso se destacó Jaim Wiezmann quien vio que el futuro del proyecto sionista se vinculaba a Gran Bretaña y no a Alemania.
El periodo de Otto Warburg (1911-1920)
El estallido de la Primera Guerra Mundial obligó a realizar sólo un Congreso durante ese período.
El Onceno Congreso
La reunión sesionó en 1913. En ese Congreso se decidió por primera vez que la emigración a Palestina es un deber sionista y se establece la creación de la Universidad Hebrea, en Jerusalén, por sugerencia de Wiezmann.
El periodo de Wiezmann (1920-1931)
Jiam Wiezmann era miembro del “Consejo General” antes de la Guerra pero se destacó como consumado jefe, junto a Najum Sokolov, por la labor que desempeñaron y las circunstancias de la conflagración, que separó a las organizaciones sionistas una de otras, tanto geográfica como políticamente, en dependencia de los bandos beligerantes.
Con la anexión de la Organización Sionista Norteamericana fue promulgada la Declaración de Balfour en 1917 y vinculado el proyecto sionista a los intereses británicos. Por tanto Palestina fue puesta bajo mandato británico con un objetivo expreso: prepararla para convertirla en el “Hogar Nacional Judío”, según lo estipulado por el Acta del Mandato que reconoció a la Organización Judía como una “Agencia Judía” encargada de materializar la Declaración de Balfour.
En este periodo tuvieron lugar cinco Congresos Sionistas. El primero de ellos fue el XII, celebrado en 1921, en el que fue electo Wiezmann como presidente de la Organización, cuyo centro fue trasladado a Londres y se estableció una filial del Comité Ejecutivo en Jerusalén.
Durante el XIII Congreso la propuesta de Wiezmann de ampliar la Agencia Judía con la incorporación al Consejo Supremo de un grupo de judíos no sionistas y destacados contribuyentes mundiales, encontró una fuerte oposición por lo que se decidió inicialmente convocar a una reunión para analizar el tema, es decir la ampliación de la Agencia Judía, a tenor del artículo IV del Acta del Mandato. Asimismo, el Congreso decidió abrir la Universidad Hebrea en Jerusalén.
La polémica en torno a la ampliación de la Agencia Judía continuó en el XIV Congreso, celebrado en Viena, en 1925. El hecho más destacado de ese Congreso fue el auge de David Ben Gurion como defensor de los proyectos cooperativos y de la actividad de los obreros judíos en Palestina.
La crisis económica que sufrió la colonización judía influyó grandemente en el desarrollo del XV Congreso celebrado en Basilea, en 1927, coyuntura que aprovechó Weizmann para impulsar la idea de ampliar la Agencia Judía.
En el XVI Congreso, celebrado en Zurich, en 1929, se adoptó la decisión de ampliar dicha agencia.
Durante el XVII Congreso, realizado en Basilea, las discusiones estuvieron centradas en la publicación del “Libro Blanco”.**
Tras la Revolución de Al-Buraq, en Jerusalén, en 1929, que generó enfrentamientos entre árabes y judíos, y las restricciones impuestas a la emigración judía hacia Palestina por el Ministro británico para las colonias, Lord Passfield, Weizmann renunció a la presidencia de la organización en protesta por la política británica. Esa protesta condujo a que Gran Bretaña se retractara de muchos de los elementos contenidos en el Libro Blanco en una carta publicada por el Primer Ministro británico McDonald que fue conocida por los árabes como “El Libro Negro”.
Después de la renuncia de Weizmann se eligió a Najum Sokolov como presidente de la Organización.
El periodo de Sokolov (1931-1935)
Este periodo fue un intermedio entre los dos mandatos de Weissman como presidente de la Organización, cuyo centro se mantuvo en Londres. En esta etapa se celebró el XVIII Congreso, que tuvo lugar en Praga, y en el que se agudizó la divergencia en torno a los planteamientos de Jobotinsky sobre acelerar el anuncio del “Estado Judío” y eliminar la Agencia Judía Ampliada, así como exigir la autorización para establecer un aparato militar judío con el pretexto de la autodefensa. Eso provocó la separación del “Partido del Estado Judío”, presidido por Meir Grossman, del Movimiento Revisionista, que se comprometió a continuar dentro del Movimiento Sionista.
De igual forma, se consolidó el poder de los laboristas en el Comité Ejecutivo, con la incorporación de David Ben Gurion y Moshé Sharet.
El XIX Congreso, celebrado en 1935, no contó con la participación de los revisionistas, quienes fundaron la “Nueva Organización Sionista”. Por su parte, los Laboristas establecieron un amplio programa de coalición que permitió la reelección de Weizmann como presidente de la Organización, mientras que Sokolov se mantuvo como presidente honorario. También fue reelecto Ben Gurion para convertirse en eje central del Comité Ejecutivo.
El segundo mandato de Weizmann (1935-1946)
Durante esta etapa sesionaron tres congresos solamente debido a la Segunda Guerra Mundial.
El XX Congreso se celebró en Zurich, en 1937, durante la Gran Revolución Palestina (1936-1939) y a raíz del informe de la Comisión Real para Palestina, conmocida también como Comisión Peel, que planteó el proyecto de la partición en ese año.
Se dividieron las opiniones en torno a la posición táctica que se debía adoptar respecto al Proyecto, ya que estratégicamente fue rechazado por consenso. Se decidió no hacer público el rechazo del proyecto tal y como estaba formulado, específicamente en lo referente a la superficie del Estado Judío. Ben Gurion fue electo presidente del Comité Ejecutivo y se designó a Najum Goldman representante ante de la Liga de las Naciones en Ginebra.
El XXI Congreso tuvo lugar en Ginebra, en el año 1939, en vísperas del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. En ese entonces el Gobierno Británico había publicado el Libro Blanco, que impuso restricciones a la emigración judía hacia Palestina. Ese texto fue rechazado por consenso.
Los participantes en el Congreso acogieron el anuncio hecho por la “Comisión Permanente del Mandato”, adscrita a la Liga de las Naciones, de que el Libro no estaba acorde con el “Acta del Mandato”.
Los Congresos Sionistas se suspendieron durante el periodo de Guerra y, a pesar de que en 1942 se celebró el Congreso de Baltimore, en New York, este no se cuenta entre los congresos oficiales al margen de las resoluciones cruciales que en él se adoptaron. No obstante, ello permitió trasladar el centro principal de la actividad sionista a los Estados Unidos, en lugar de Gran Bretaña.
En el contexto de ese congreso, el Movimiento Revisionista se reincorporó a la Organización Sionista y participó en el XXII Congreso, celebrado en Basilea, en 1946. La reunión no logró elegir a un nuevo presidente de la Organización, luego de la renuncia de Weizmann quien se opuso a la decisión de boicotear las negociaciones de Londres para solucionar la cuestión Palestina a la luz de las recomendaciones de la “Comisión Anglo-Americana” en 1946.
Para solucionar esa situación el Consejo Sionista General designó un Comité Ejecutivo, presidido por David Ben Gurion, quien dirigió el laborismo sionista hasta la creación del Estado de Israel y la formación de su primer gobierno el 14 de mayo de 1948. Con ello, el Movimiento Sionista entró en una nueva etapa totalmente diferente a la anterior en cuanto a forma y contenido.
El Movimiento Sionista e Israel
David Ben Gurion describió al Movimiento Sionista como un “andamio” necesario para materializar el proyecto sionista, que ya no tendría razón de ser después de la creación de Israel. Por ello se apresuró a despojar a la organización de sus poderes principales: ministerios de defensa, del interior, del exterior, de finanzas, transporte, comercio etc.… para depositarlos en manos de un gobierno provisional sin la participación de los sionistas del exterior.
Ben Gurion no pudo lograr todos sus objetivos y retrocedió por causas objetivas, la más importante de las cuales se traduce en que el proyecto sionista no se concretó con la creación de Israel, sino que fue considerado como una primera etapa ya que muchos estimaron que era importante que la Organización continuara trabajando por afianzar los pilares de Israel.
Ello hizo que Ben Gurion optara por convertir la Organización en un instrumento dócil en manos del Gobierno y asignarle un rol condicionado a cambio de brindarle sus servicios financieros y políticos al Estado de Israel incondicionalmente. Ben Gurion insistió en que Israel “era la obra de todo el pueblo judío” y no del Movimiento Sionista solamente.
Debido a la amplitud de la colonia judía en los Estados Unidos y a la magnitud de sus recursos financieros e influencia política, la Federación Sionista Norteamericana ocupó el segundo lugar en la Organización, después de Israel. Mientras que los partidos israelíes obtuvieron el 38 por ciento, la Federación Norteamericana obtuvo el 29 por ciento y el 33 por ciento restante se distribuyó entre las casi 50 Federaciones sionistas existentes en el mundo.
La posición de Estados Unidos como país “madre” de Israel, convirtió al territorio norteamericano en el centro de la actividad sionista.
La militancia en las federaciones sionistas dejó de contarse como obligatoria entre los objetivos públicos de la Organización, cuya actividad se limitó a simpatizar con Israel, hacer donaciones financieras y buscar apoyo político y propagandístico a su favor.
*Periodista palestino
** Documento político británico publicado en 1930, en dicho documento se planteaba restringir la inmigración judía luego de los enfrentamientos árabes-judíos en Jerusalén conocido por los árabes como la revolución del Al- Buraq
Fuente: http://www.alhourriah.org/
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