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A 60 años de una Revolución solidaria y humanista
Por: Nayef Hawatmeh, Secretario General del FDLP
23 de enero 2019

(I)

Sesenta años de revolución y desarrollo, de la unidad del histórico liderazgo revolucionario y el pueblo para cumplir las tareas de la revolución nacional democrática, en el sendero de la justicia social y el socialismo. Grandes transformaciones de clase, cambios socio-políticos, intelectuales, culturales e ideológicos, donde prevalece la gran libertad de la mente a través de la implementación práctica creadora por encima de la aplicación y transferencia mecánica de las experiencias de las revoluciones del siglo XX, teniendo en cuenta las particularidades cubanas a la hora de comprender las lecciones y experiencias de las revoluciones de Cuba y América Latina, y la experiencia e ideas de José Martí, el gran patriota y revolucionario, para “construir el estado de la nueva sociedad y la sociedad del nuevo estado”.

La nueva Cuba encabezada por Fidel Castro y sus compañeros del M-26-7 derrocó la dictadura de Batista, la dictadura conformada por la alianza del estado de la antigua y nueva burocracia militar, de los grandes terratenientes y la burguesía compradora y parasitaria. Fundaron el estado de la nueva sociedad, la sociedad de trabajadores, campesinos, pobres y los estratos inferiores. Una sociedad interesada en el cumplimiento de las tareas de la Revolución Nacional Democrática con las particularidades específicas de Cuba. La revolución cumplió con la ley de justicia y abrió el camino para la liquidación de las fuerzas contrarrevolucionarias.

Basada en estas transformaciones de carácter clasista, regional y política; se construyó la Revolución, el frente histórico para la defensa del pueblo y del ciudadano cubano, en los planos tanto interno como regional frente al asedio y la agresión del gran vecino del norte, el imperialismo norteamericano, así como los regímenes dictatoriales de los grandes propietarios, los compradores y las reaccionarias burocracias derechistas y militares en América Latina, Central y el Caribe.

La Revolución liberó a Cuba. Casi un millón de cubanos, con sus hijos, abandonaron el país, entre ellos médicos, ingenieros, maestros, etc., y se concentraron en el estado de Florida, Estados Unidos, que se convirtió en la columna vertebral de la contrarrevolución derechista; contando con el auspicio, la financiación y la protección de la administración estadounidense, el vecino del norte a solo 90 millas de la costa de Cuba.

El nuevo estado revolucionario comenzó a construir la sociedad del “bienestar social” y de los “recursos humanos” sobre la base de poner la ciencia y el conocimiento al servicio del pueblo, erradicando el analfabetismo, la pobreza y la enfermedad, logros reconocidos por los informes de Naciones Unidas. Cuba ha logrado el sistema de educación y salud más alto de toda América Latina y el Caribe. El promedio de vida del ciudadano cubano es más alto de lo que se registra en el vecino del norte, Estados Unidos, el país más rico y poderoso del mundo. Cuba revolucionaria ha proporcionado “la riqueza humana”: médicos, ingenieros, científicos, universidades para los pueblos de América Latina y el Caribe, para los pueblos del Tercer Mundo en África y Asia, y para las revoluciones de liberación nacional. Les brindó una gran contribución y una experiencia revolucionaria, para salvarse del viejo y nuevo colonialismo, y en la lucha por salvarse del imperialismo y alcanzar la justicia social y la igualdad ciudadana. El apoyo cubano llegó a muchos pueblos árabes, entre ellos a nuestra revolución palestina y defendió los derechos de nuestro pueblo a la libre determinación y la independencia y el regreso de los refugiados según las resoluciones de las Naciones Unidas y el derecho internacional.

Bajo el cielo de la Cuba revolucionaria se logró la unidad del bloque histórico social, encargado, promotor y protector de las tareas de la nueva revolución nacional democrática radical. Y como coronación de este proceso se construyó el nuevo Partido Comunista de Cuba, unido y sobre la base del respeto a las peculiaridades cubanas y latinoamericanas.

(II)

La Batalla de Girón, “Bahía de Cochinos” de 1962 fue la gran batalla decisiva frente a la alianza de fuerzas contrarrevolucionarias, de las fuerzas cubanas derechistas y reaccionarias y los altos círculos imperialistas estadounidenses, que movilizaron sus potencialidades y recursos en la Florida, contando con el financiamiento de los círculos gobernantes del imperialismo norteamericano para invadir y ocupar parte del territorio cubano, convertirlo en cabeza de playa y asestar un golpe a la dirección revolucionaria. La batalla de Girón representó una abrumadora derrota de los invasores y fue un resonante triunfo de la revolución. Inmediatamente tras la victoria, Fidel Castro declaró personalmente el compromiso de “el pueblo y la revolución con el socialismo”.

La administración norteamericana declaró el bloqueo total, por mar y aire, contra Cuba. Las dictaduras latinoamericanas declararon, por su parte, el bloqueo y la ruptura con Cuba, con la excepción de México.

La Batalla de Girón y la declaración de la Revolución Cubana de su compromiso con las el camino del socialismo significaron el paso a una nueva etapa en el curso de la revolución y del pueblo.

La nueva fase abrió el espacio internacional a Cuba, las relaciones y las alianzas con los países socialistas; los movimientos de liberación nacional en los tres continentes: Asia, África, América Latina y el Caribe; los movimientos obreros y estudiantiles y de las mujeres en Europa y Norteamérica, hacia la independencia, derechos humanos, paz y desarrollo, y el progreso.

Cuba ha preparado a más de medio millón de sus hijos militantes que han colaborado durante décadas al servicio de los derechos de los pueblos de América Latina y el Caribe, África, Asia, los países árabes, el pueblo y la revolución palestinos.

Gracias a los mencionados factores la Cuba revolucionaria se convirtió en faro nacional e internacional, se convirtió un fenómeno universal, al levantar un estado y una sociedad de atención y justicia social en el sendero del socialismo.

Se mantuvo firme, resistiendo el bloqueo del imperialismo norteamericano y sus lacayos; se mantuvo firme y paciente de forma noble y revolucionaria durante décadas. En su entorno regional se dio a la tarea de ayudar a derrocar a las dictaduras derechistas y reaccionarias en los países de América Latina y el Caribe, llevando a cabo cambios hacia la izquierda, hacia la libertad, la justicia social y la igualdad ciudadana (Brasil, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Chile, Argentina, Nicaragua, El Salvador…). A Cuba y a su liderazgo izquierdista radical le corresponde el mérito de ser “La Plataforma Global” de todos estos cambios tal como mencioné en mi libro La izquierda revolucionaria. La visión del gran despertar (Criticas y expectativas) / Caracas 2012.

(III)

La dirección revolucionaria trabajó en la construcción de relaciones económicas y alianzas extensas con las experiencias de los países de corte socialista. (La Unión Soviética, China, Europa Oriental y Central) representaron casi el 80% del total de las relaciones económicas de Cuba y bajo un régimen de igualdad, de justicia social y ciudadana; Como si Cuba estuviera en la etapa superior de construcción del socialismo.

El colapso de la experiencia de la Unión Soviética, así como de Europa Central y Oriental dejó a la economía cubana sin cobertura al perder el 80% de sus relaciones económicas. La economía cubana entró así en un período complejo y difícil (el Período Especial) que dejó importantes y negativas secuelas en la economía cubana, y largos años de incertidumbre que pusieron en jaque la vida económica y social del país.

Luego vino la etapa de “a cada cual según su capacidad y a cada cual según su trabajo” bajo el paraguas del estado de atención y justicia sociales.

(IV)

A lo largo de los 60 años de la revolución cubana, hemos construido juntos las relaciones revolucionarias cubano-palestinas. He tenido la oportunidad histórica de ser el primer líder palestino (y posiblemente árabe y del Medio Oriente) en reunirme con el camarada y amigo Fidel Castro, el gran líder nacional e internacionalista, a partir de 1972. Nos hizo coincidir la “Nueva Visión Revolucionaria Nacional e Internacionalista” a tenor de las nuevas particularidades cubanas y palestinas en busca de un nuevo mundo; el de la libertad y la autodeterminación y la independencia de los pueblos, el mundo de la justicia social y el socialismo, el mundo por el que abogaron los pioneros del nuevo socialismo y la famosa ecuación de Marx «socialismo de la democracia y democracia del socialismo».

A lo largo de 50 años de revolución contemporánea, el pueblo palestino ha estado luchando por su derecho a existir en su propia tierra, por la autodeterminación, la independencia y el retorno de los refugiados. Dentro de este contexto, se inició la revolución palestina y surgió el Frente Democrático para la Liberación de Palestina, la nueva izquierda palestina armada bajo el lema “La política de las armas y el arma de la política”.

Cuba, Fidel y sus compañeros abrieron sus universidades para formar cuadros palestinos independientemente de sus inclinaciones intelectuales y políticas. Fidel fue el primero en romper los lazos con el estado de ocupación colonialista israelí en Palestina y en los países árabes vecinos en 1973.

Gloria a Cuba, a la Revolución, al camarada y amigo Fidel Castro, a Raúl y a sus compañeros

 
Fuente: http://www.cubasocialista.cu/2019/01/18/a-60-anos-de-una-revolucion-solidaria-y-humanista/
 

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