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De cómo la ‘paz’ de Abbas perpetúa la ocupación
Por Ramzy Baroud
28 de abril 2016
 

“Nosotros no actuamos como ellos, no usaremos la violencia ni la fuerza, somos pacíficos, creemos en la paz, en la resistencia popular pacífica”. Esto fue parte de un mensaje emitido por el presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abbas en octubre, apenas unos días después de los incidentes en los que jóvenes palestinos fueron acusados de atacar con cuchillos a soldados y colonos israelíes.

El mensaje hubiera tenido peso si no estuviera cargado de contradicciones. Por un lado, la supuesta búsqueda de 'paz' de Abbas sólo ha enquistado a la ocupación israelí en Cisjordania y ha aislado casi completamente a la ilegalmente ocupada y anexada Jerusalén Este.

Por otra parte, ¿a qué ‘resistencia popular pacífica’ se refiere el octogenario Abbas? ¿Qué guerra de liberación nacional ‘pacífica’ ha estado dirigiendo él? Y de todos modos, ¿cómo puede un dirigente tan impopular ser líder de una ‘resistencia popular’?

Apenas dos semanas antes de que Abbas hiciera esta declaración en la que se refiere a una 'resistencia popular' ilusoriamente bajo su mando, una encuesta realizada por el Centro Palestino para la Investigación y el Sondeo sobre Política, de Ramallah, reveló que la mayoría de los palestinos, el 65% de los encuestados, quieren que renuncie.

Por supuesto, mientras Abbas sigue profetizando sobre una paz inexistente - como lo ha hecho durante la mayor parte de su carrera lucrativa - Israel continúa haciendo estragos entre los palestinos, utilizando todos los medios violentos a su disposición.

Desde ya que la propensión de Israel a mantener su violenta ocupación no puede ser atribuida a Abbas. Es el primer ministro Benjamin Netanyahu y su coalición derechista los que deben ser culpados directamente por ocupar, maltratar y humillar a los palestinos a diario.

Sin embargo, tales verdades no deberían restarle valor al terrible legado y la constante mala conducta de Abbas. De hecho, debemos hacer al respecto algunas preguntas urgentes:

Si Abbas es tan pacifista, ¿por qué su presupuesto militar es tan desproporcionadamente grande?

Según la información publicada por Visualizando Palestina, el 31% del presupuesto de la Autoridad Palestina (AP) se gasta en el ejército y la policía de Cisjordania. Comparen esto con el 18% para la educación, el 13% para la salud y sólo el 1% para la agricultura.

El último porcentaje es particularmente preocupante, considerando que la tierra, los huertos y los olivos palestinos son el principal blanco de Israel, que usurpa la tierra para expandir sus zonas militares y sus ilegales asentamientos coloniales.

La inmensa diferencia entre los fondos asignados a las fuerzas de seguridad palestinas - que nunca enfrentan al ejército de la ocupación israelí, sólo a la Resistencia Palestina - y los dedicados a ayudar a los agricultores en su 'sumud' (persistencia) mientras su tierra está siendo atacada y confiscada a diario, es un testimonio de las surtidas prioridades de Abbas y su Autoridad.

Incluso Israel, que está obsesionado con su seguridad y dirige varios frentes de guerra y una ocupación militar, gasta solo el 22% de su presupuesto total en defensa, que ya es bastante más alto que el promedio.

La 'paz' de Abbas es, por supuesto, bastante selectiva. Gobierna a palestinos ocupados con mano de hierro, raramente tolera la disidencia dentro de su partido, Fatah, y ha hecho todo lo posible para aislar Gaza y mantener un estado de conflicto con sus enemigos del movimiento Hamas.

Recientemente, y debido a una simple crítica del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), una destacada facción palestina, miembro de la OLP, Abbas decidió cortarles los fondos*. En el mundo ‘pacífico’ de Abbas, no hay espacio alguno para la tolerancia.

La crítica del FPLP fue una respuesta a las declaraciones de Abbas a la televisión israelí.

En una reciente entrevista, él insistió en que la coordinación de seguridad con Israel es su máxima prioridad. Sin dicha coordinación, la AP se vería “al borde del colapso”, dijo al Canal 2 israelí, el 31 de marzo.

Además de detener a sospechosos resistentes palestinos, la coordinación de seguridad incluye registrar las mochilas de los escolares en busca de cuchillos, según el líder palestino.

“Nuestras fuerzas de seguridad están entrando a las escuelas y viendo si los alumnos llevan cuchillos. En una escuela, encontramos 70 alumnos con cuchillos, y les dijimos que eso era incorrecto. Les dije, no quiero que maten a alguien y mueran; quiero que ustedes vivan y los otros vivan también”.

La declaración de Abbas no aborda, en lo más mínimo, el contexto de la opresión y la humillación de la ocupación militar y la predominante sensación de desesperación entre los jóvenes palestinos, atrapados entre una beligerante y violenta ocupación y una dirigencia sometida.

Convencerlos de que no ‘maten a alguien y mueran’, “implicó que las fuerzas de seguridad arresten a los alumnos que llevaban cuchillos, los interroguen, los torturen y amenacen a sus familias”, escribió el comentarista palestino Munir Shafiq.

“Sólo tenemos que escuchar los testimonios de muchos que fueron torturados por el shabak [inteligencia interna] israelí y también por la seguridad palestina, que dicen que la seguridad palestina es más cruel, más inhumana y más brutal que el shabak”, escribió Shafiq en Arabi21. Demasiado para ser ‘pacifista’ y ‘creer en la paz’.

En el periódico Ray Al-Yaum, Kamal Khalaf se pregunta si es tiempo de examinar la legitimidad de Mahmud Abbas, un hombre que viene gobernando con mandato vencido desde hace años. Absteniéndose de cualquier ataque personal contra Abbas, Khalaf plantea si el buen estado emocional y psíquico del presidente de la AP, ya en su vejez, debiera ser puesto en duda, especialmente si se tienen en cuenta algunas de sus últimas declaraciones: atacando a la Resistencia Palestina, registrando las mochilas escolares de los niños y confesando su amor por la música israelí.

Cuando Abbas Zaki, un muy respetado miembro del Comité Central de Fatah, regresó de un reciente viaje a Teherán, fue atacado por Abbas que “lo acusó de recibir 50.000 dólares de los iraníes y le exigió que le entregara el dinero a él”, escribió Khalaf.

La cantidad de bizarros actos y extrañas declaraciones de Abbas parecen estar incrementándose con la edad. No es un secreto, por supuesto, que no ha habido mucha discusión sobre la sucesión de Abbas dentro de Fatah y la AP, cuando Abbas ya no esté en la escena. Hasta entonces, esas excentricidades son previsibles.

Sin embargo, es imprescindible que la discusión no se centre únicamente en Abbas, porque él no es más que un representante de toda una clase de usurpadores que han usado la causa palestina para ascender en su propia posición, su riqueza y su prestigio.

Hay poca evidencia que sugiera que la actual posición de Abbas - suave con la ocupación y duro con los palestinos - sea nueva, o motivada por la edad y la salud mental. A decir verdad, el árbitro de los Acuerdos de Oslo ha sido coherente en este sentido.

Desde la muerte de Arafat, en 2004, y su advenimiento al poder por medio de un dudoso proceso democrático en 2005, Abbas se ha dedicado intensamente a coexistir con la ocupación israelí, pero no logró coexistir con sus propios rivales palestinos.

Es verdad, ha sido una década de absoluto fracaso de la dirigencia palestina, pero sin duda tardó más que Abbas en lograr ese fiasco político. Ahora, a los 80 años, Abbas parece haberse convertido en chivo expiatorio de toda una clase de palestinos que se ha dedicado a complacer a la ocupación y beneficiarse de ello.

 
Notas: * Y un día después, Abbas decidió también cortar los fondos para el Frente Democrático para la Liberación de Palestina, también miembro de la OLP.
 
Fuente: alhourriah.ps
 

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