“…Despojados de sus tierras, expulsados de su propia patria, dispersados por el mundo, perseguidos y asesinados, los heroicos palestinos constituyen un ejemplo impresionante de abnegación y patriotismo y son el símbolo vivo del crimen másgrande de nuestra época…”.
Fidel Castro Ruz
Naciones Unidas 1979
Tan antagónicos como las causas del sangriento conflicto que los enfrentan desde hace 60 años son los aniversarios que tanto Israel como Palestina conmemoran indistintamente en el mes de mayo.
Ambos tuvieron su origen en la fatídica Resolución 181de la Asamblea General de Naciones Unidas, aprobada el 29 de noviembre de 1947, que determinó la partición de Palestina y la creación en sus territorios del Estado de Israel, y que como ninguna otra ha causado tantas muertes, destrucción, martirios y sacrificios a una población civil.
Injusta, ilegal y arbitraria, la tristemente célebre resolución estipuló la constitución de un estado judío en el 54 % del territorio palestino, así como la de un estado árabe en el resto –que nunca llegó a concretarse- lo cual significó el más artero golpe a la libertad e independencia de ese laborioso y pacífico pueblo de origen árabe.
En consecuencia con los ambiciosos planes del sionismo internacional, propiciados por el colonialismo y estimulados por varios de sus aliados imperialistas, David Ben Gurion, su primer jefe de gobierno, proclamó, el 14 de mayo de l948, la independencia de Israel.
Un día después, el 15 de mayo, se inició para el pueblo palestino la denominada Al Nakba, la dolorosa gran catástrofe, a la par que estalló la primera guerra árabe-israelí, de la que el estado sionista salió militarmente victorioso y con mayores ambiciones geopolíticas en toda la región del Oriente Medio.
Por su carácter colonialista, expansionista, ultra nacionalista y racista, el surgimiento del nuevo estado hebreo, erigido sobre las históricas tierras usurpadas a sus primigenios y legítimos habitantes, se convirtió en una de las más cruentas tragedias de nuestros tiempos.
El terrible holocausto conllevó la separación de sus tierras y la expulsión de sus hogares, ciudades y pueblos, del 85 % de los habitantes del territorio que se denomina Israel, y que representa el 92 % de su superficie, adquirida mediante guerras de rapiña y la masacre de la población palestina.
En un término de apenas 20 años, hasta la guerra de 1967, el régimen de Tel Aviv expandió sus fronteras en más de 60 mil kilómetros cuadrados, cuatro veces más de la que le concediera originalmente la Resolución 181.
Aun antes de Israel constituirse como estado, los dirigentes sionistas y sus organizaciones terroristas iniciaron las más sangrientas masacres para sembrar el pánico entre la población árabe y expulsarla de sus lugares de origen.
El 9 de abril de 1948, Menahem Beguin -que años después llegó a primer ministro israelí- al frente de la organización terrorista sionista Irgun Zvai Leumi, junto con los terroristas del grupo Stern, atacaron la aldea árabe de Deir Yasin y masacraron a casi todos sus habitantes, incluidos niños, mujeres y ancianos.
Posteriormente, al describir tan criminal acción el sanguinario Beguin señaló que “esa masacre no sólo era justificada, sino que de no haber triunfado en Deir Yassin, no existiría el Estado de Israel”.
Expulsados de sus tierras por el terror y la represión sionista, tan sólo entre 1947-1949 más de 800 mil palestinos se vieron obligados a buscar refugio en otros países.
La diáspora, es otro de los mayores infortunios del pueblo palestino, cuyo 70 % ha pasado a engrosar las filas de los refugiados, cifra que en la actualidad se eleva a cinco millones 200 mil personas, privadas de su identidad y cultura nacionales y a los que se les niega el derecho del retorno a su patria.
Junto con la constitución del Estado de Israel, han transcurridos también 60 años de incesante lucha del pueblo palestino contra la ilegal ocupación y las criminales acciones del ejército sionista.
El saldo macabro de esas masacres es de cientos de miles de muertos, heridos y prisioneros palestinos, mientras millones de sus refugiados no han podido regresar a sus a hogares, a pesar de lo dispuesto por la Resolución 194 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, aprobada el 11 de noviembre de 1948.
Y si Israel, aunque ensombrecido por las acusaciones de soborno que enfrenta su primer ministro, Ehud Olmert, festejó con gran boato, fuegos artificiales y la presencia de su benefactor, el presidente norteamericano George W. Bush, el aniversario 60 de la fundación de su Estado, los palestinos conmemoraron a su vez la Nakba, con la inquebrantable determinación de continuar la lucha por sus inalienables derechos.
Es su heroica reafirmación de lograr la expulsión de su suelo del ocupante sionista, la constitución de un estado palestino independiente y soberano, con Jerusalén Este como capital, la libertad de sus presos políticos y el retorno de sus refugiados.