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Discurso del Presidente Mahmoud Abbas ante la Reunión del Consejo de Seguridad celebrada el martes 6 de enero del 2009 en Nueva York
 

Señor Presidente
Señor Secretario General
Señores Miembros del Consejo

He venido portando el mensaje de un pueblo herido, que vive una nueva tragedia producto de la destrucción, la muerte y los bloqueos que no cesan ni un solo segundo y no toma en cuenta las más simples bases de los derechos humanos.

La masacre del día de hoy en la escuela de la (UNRWA) en Jabalia, es una nueva evidencia de cuan salvaje es el crimen que se comete en contra de nuestro pueblo.

Estoy aquí para hacerles llegar el sufrimiento de mi pueblo en Gaza, donde mueren los niños ante los ojos de sus madres, donde caen las viviendas completas sobre las familias enteras y el espacio se llena con los gritos de las víctimas inocentes, se difunde la destrucción y la muerte en todos los barrios, aldeas y campamentos de refugiados.

Gaza vive hoy la nueva (NAKBA) palestina, luego de más de 60 años de nuestra primera (NAKBA), y la maquinaria de destrucción israelí no cesa de ejercer los más salvajes e increíbles crímenes que llegan al nivel de crímenes de guerra, a pesar del consenso internacional sin precedentes, en torno a la exigencia de ponerle fin a esta masacre contra los civiles no culpables, y que no se merecen esta agresión barbárica ciega que se comete en su contra.

Antes de adentrar en los detalles de cómo alcanzar las soluciones y salidas a esta situación de terror en que nos vemos envueltos; me dirijo a su honorable Consejo que tome el primer y necesario paso para salvar a nuestro pueblo en Gaza, mediante la aprobación de una resolución que plantea un inmediato y total cese de la agresión israelí, y silenciar a los cañones, para de ese modo, poder alzar la voz del diálogo, la solución política de esta gran crisis y de esta terrible tragedia humanitaria.

El no acelerar en alcanzar el cese de la agresión y de las hostilidades, profundizará aún más la catástrofe que hemos vivido a lo largo de los días pasados; y sembrará en la conciencia de todos nuestros pueblos, sobre todo de las nuevas generaciones, que la esperanza en la paz, la legalidad internacional y la adhesión a la ley internacional, son solamente sueños inalcanzables, y que el presente y el futuro están abiertos solamente a la violencia, el extremismo y las guerras destructivas.

Ante ustedes la opción está clara, ¿cual es el mensaje que se desea hacer llegar a los pueblos tanto de la región como del mundo entero? Será un mensaje que llama al cese de la agresión, o un mensaje que reafirma que las Naciones Unidas ignorará la tragedia por la cual atraviesa nuestro pueblo hoy; y por ende, impulsará a toda la región del Oriente Medio a un circulo infinito de odio, terrorismo, extremismo y nuevamente de un derrame de sangre inocente.

Las madres que deambulan junto a sus hijos en las calles, los miles de heridos amontonados en los hospitales, escuelas y lugares religiosos destruidos, las familias de los mártires que no encuentran modo ninguno de enterrar a sus hijos bajo el bombardeo y el fuego ardiendo, todos ellos no aceptarán jamás, y junto a ellos nuestros pueblos árabes e islámicos y toda la opinión publica mundial, menos de una rápida intervención por parte de su Consejo para cesar el fuego y parar a los agresores.

Este es el mensaje del que soy portador y que creo que no se debe someter a ninguna negociación o lentitud. Este es un paso necesario para fundir una base sólida, donde se construirá sobre la misma para alcanzar una solución política integral a este sangriento y destructivo conflicto.

Permítanme decir que la garantía y el respeto de cualquier solución que logremos alcanzar, y la necesaria condición para evitar la renovación y la repetición de la agresión; está dada en garantizar una protección internacional suficiente y efectiva de todo nuestro pueblo, mediante la formación de una fuerza internacional que ayude a nuestro pueblo a recuperar su paz y su seguridad, y que garantice una contribución en la eliminación del injusto bloqueo impuesto por largo tiempo sobre la Franja de Gaza, y que nos ayude a la apertura de todos los pasos fronterizos, según los acuerdos internacionales, sobre todo, los pasos entre la Franja de Gaza e Israel y el paso fronterizo de Rafah con la República Árabe de Egipto, y que garantice también la consolidación de un global y total cese de fuego reciproco.

En este contexto, expreso mi apoyo y consideración al paso tomado hoy por los presidentes Mubarak y Sarkuzí.

Señor Presidente,

Basta para nuestro pueblo lo que sufre producto de las violaciones de la ocupación israelí que incluye Gaza, la sagrada Jerusalén, la Cisjordania y sobre todo los asentamientos y los muros de separación, los cientos de puntos y retenes de control y la detención de más de 11 mil encarcelados en las cárceles israelíes. ¿Todo eso no creen que es suficiente? Ustedes saben que nosotros dependemos de la legalidad internacional y la defendemos para enfrentar la política de la ocupación y sus procedimientos, para ponerle un fin al control de nuestro destino por parte de Israel y para alcanzar nuestros objetivos en la libertad y la independencia.

Por ello somos los más interesados en basarnos en la ley internacional y los acuerdos relacionados con la cuestión de las fronteras y los pasos fronterizos; ya que no queremos amenazar la paz de nadie, al mismo tiempo que no queremos que nuestra seguridad, la de nuestro pueblo, sea amenazada por nadie.

No creo que su honorable Consejo pueda aceptar, en el marco de la solución que pretendemos, que continúe el injusto bloqueo el cual ha sufrido nuestro pueblo en Gaza, y el cual ha incluido todas las necesidades de la vida normal y de la construcción pacifica.

Como es posible para un pueblo seguir privado de los alimentos, de las medicinas, del agua, la electricidad, de las demás necesidades de la construcción, del desarrollo y de la libertad de movimiento.

La eliminación total e irreversible del bloqueo es un objetivo al cual no renunciaremos y sin el cual ningún esfuerzo de paz se podrá alcanzar.

Quisiera reafirmarles que en cuanto cese la agresión contra nuestro pueblo; seguiremos nuestros incesantes e incansables esfuerzos para vencer a nuestra crisis interpalestina, mediante la recuperación de nuestra unidad nacional, según las bases acordadas por las resoluciones del Consejo de la Liga Árabe, que incluye principalmente la formación de un gobierno de consenso nacional que auspiciará la celebración de elecciones legislativas y presidenciales simultaneas. El diálogo y solo el diálogo es nuestra única manera para recuperar la unidad y no de ninguna otra manera. En este sentido expresamos nuestra consideración a los honestos esfuerzos desempeñados por parte de la fraterna Egipto y por el presidente Mohammad Husni Mubarak, por estimular nuestro diálogo nacional y auspiciarlo; tales esfuerzos fueron respaldados por el Consejo de la Liga Árabe, mediante el consenso de sus miembros, expresando la necesidad de su apoyo y continuación.

Quisiera afirmar de forma tajante en este contexto, que no aceptaremos ninguna fórmula que se base en la imposición de los hechos consumados para oficializar la división, lo que convertiría a la valiente y resistente Franja de Gaza, en una entidad aislada y separada del resto de la patria Palestina.

La Franja de Gaza alzó la bandera de la conservación de la entidad nacional de todo nuestro pueblo, a lo largo de todas las etapas de nuestra lucha nacional, y en las más difíciles condiciones, y ha sido la cuna del inicio del movimiento de liberación nacional; y levantó muy en alto la antorcha de la libertad y la independencia.

Señor Presidente
Señores Miembros,

Quisiera agradecerles a ustedes y a sus países amigos, y a toda la comunidad internacional, por los honestos mensajes de paz que han llamado al cese inmediato de la agresión, a la vez, destacar el gran papel desempeñado por las distintas agencias de las Naciones Unidas, sobre todo por la Agencia UNRWA con el objetivo de socorrer y garantizar el mínimo de los requisitos de nuestro pueblo. Al mismo tiempo, hago un llamado a todos a brindar las necesarias ayudas a esta agencia para que pueda ejecutar cabalmente sus responsabilidades.

Expreso también nuestra consideración al papel de varias instituciones internacionales y organizaciones públicas en auxiliar a nuestro pueblo herido, y en trasladar una verdadera imagen de su nueva catástrofe al mundo entero.

Agradezco también a todos los países árabes y amigos que han brindado las ayudas médicas y humanitarias a nuestro pueblo, y expreso nuestro deseo que se amplíe para frenar los efectos de esta gran tragedia a la que estamos expuestos, y toda nuestra consideración tanto a Egipto como a Jordania, por todos sus esfuerzos para hacer llegar estas ayudas.

Las experiencias han demostrado durante décadas pasadas que las agresiones militares, por muy fuertes y destructivas que puedan ser; no producirán ninguna solución viable y estable al conflicto, y que incrementar el sufrimiento de nuestro pueblo mediante los asesinatos y la destrucción, no podrán derrotar la voluntad de este pueblo, el que no ha aceptado ni aceptará con menos de la libertad y la independencia, al igual que el resto de los pueblos del mundo.

Seguiremos, Señor Presidente, con nuestro apego al camino de la paz justa, decididos a continuar la vía política y fieles a nuestros compromisos sobre las bases de una solución equilibrada según lo acordado por la iniciativa árabe para la paz, y las resoluciones de la legalidad y la ley internacionales.

Sabemos, Señor Presidente, que hay algunas fuerzas que desean frenar la solucion de los dos estados, enterrar las oportunidades de la paz bajo los escombros de la guerra contra la valiente y resistente Franja de Gaza, sin embargo, confiamos en su papel y en la determinación de su Consejo a evitar que sean alcanzadas tales teorías contrarias a los intereses de nuestros pueblos.

La resolución que adoptará su Consejo en cuanto al cese de la guerra y la agresión en contra de Gaza, debe incluir la reafirmación a la continuación del proceso político bajo un auspicio internacional verdadero y efectivo, que garantice la creación del estado palestino independiente sobre las fronteras de 1967 con la sagrada Jerusalén como su capital, y la garantía de una justa solucion acordada al asunto de los refugiados de nuestro pueblo, según la resolución 194, y la liberación de todos los detenidos y encarcelados.

Mi pueblo en Gaza, al igual que todo el pueblo palestino dondequiera que se encuentre, es el pueblo de la paz, el que ha defendido y defenderá en el futuro la paz; denle esta paz que merece y levanten de inmediato sobre el la mano del genocidio y de la destrucción. No permitan, Señor Presidente, que se asesine un nuevo niño palestino, o que otra madre llore a sus hijos; no permitan eso nunca.

Cesen la masacre que se comete en contra de mi pueblo…dejen a mi pueblo vivir…dejen a mi pueblo liberarse.

 

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