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EDITORIALES

 

La Haya: una oportunidad histórica de derrumbar el Muro
 

La opinión de consulta del Tribunal de Justicia Internacional de La Haya, emitida en la tarde del 9 de julio último a raíz de una petición de la Asamblea General del pasado mes de diciembre del 2003, respecto a la legalidad del Muro de Separación que Israel construye en los territorios palestinos ocupados, constituye una valiente decisión y un honesto y justo arbitraje del mas alto Organismo Jurídico a nivel internacional.

La decisión del Tribunal no fue el resultado de un estudio teórico, sino la aplicación saludable y fiel al espíritu y textos de las normas y los principios de la Legalidad Internacional, es decir al Documento de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Cuarta Convención de Ginebra de 1949, referida a la protección de los civiles en tiempo de guerra.

Allí radica la fuerza jurídica que expresa la voluntad de los Estados y su compromiso de aplicar el derecho internacional de forma estricta y honesta, teniendo en cuenta la formación del Tribunal y la manera de elegir a sus jueces.

La Corte aseveró la ilegalidad del muro al considerarlo contradictorio al Derecho Internacional. Demandó a Israel la detención de su construcción y a destruir la parte ya levantada, así como compensar los daños producidos a los palestinos, incluyendo a aquellos que viven en Jerusalén Oriental y a su alrededor.

En su respuesta a los pretextos planteados por Israel para justificar la construcción del Muro, el Tribunal afirmó que dicha valla no es una cuestión de seguridad y la seguridad no puede ser a costa del Derecho Internacional. También evidenció que los asentamientos creados por el Estado sionista en los territorios palestinos ocupados son en sí mismos una violación al derecho internacional. La construcción del muro conduce a crear una realidad sobre el terreno que posiblemente puede convertirse en una situación permanente que obstaculiza el derecho del pueblo palestino a su autodeterminación.

Afirmó que el Muro de Separación racista viola los derechos políticos, civiles y humanos de los palestinos, como así también los derechos de movimiento, trabajo, educación, alimentación y agua, tanto como los de libertad religiosa y de identidad.

El Tribunal pidió a la Asamblea General y al Consejo de Seguridad dar los pasos adicionales requeridos para eliminar la situación ilegalmente creada a consecuencia del muro, que constituye un trazado unilateral de la frontera con Cisjordania y la anexión de territorio palestino. También demandó a Israel la abolición de todas las leyes y órdenes emitidas sobre esa valla divisoria y devolver las propiedades de los palestinos.

Rechazó unánimemente la versión israelí-norteamericana de que ese organismo no tiene jurisdicción legal para solicitarle a la Asamblea General tomar medidas respecto a la legalidad del muro en los territorios palestinos.

La decisión jurídica internacional adquiere una particular importancia respecto a la lucha nacional palestina por el derecho al retorno, la independencia y la autodeterminación en virtud de las resoluciones de las Naciones Unidas y el Derecho internacional. Además otorga un carácter legal y jurídico a la lucha nacional palestina que lleva décadas y consagra la base legal para una justa solución y una paz global en el Medio Oriente que pondrá fin a la ocupación y a las agresiones israelíes contra los palestinos y los vecinos países árabes.

Con esa posición el Tribunal afirma ser una sólida fortaleza para preservar los derechos de los pueblos oprimidos, un fiel guardián en la protección de los derechos humanos, que trabaja en virtud de las normas, sin importarle la presión y amenaza proveniente de Israel y su aliado Estados Unidos.

Una vez más ese organismo corroboró su honestidad y justeza, así como su posición valiente al aferrarse a la aplicación de las normas y principios de la legalidad internacional y convertirse en un refugio para los pueblos oprimidos que luchan por su libertad.

La decisión constituye un nuevo hecho histórico agregado a su honorable desempeño respecto a los conflictos mundiales.

La Comunidad Internacional está llamada a obedecer la voluntad del Tribunal y trabajar en pro de ejecutar su decisión en virtud de los deberes y compromisos jurídicos contraídos en todos los documentos, acuerdos y normas universales.

La Asamblea General y el Consejo de Seguridad tienen la principal responsabilidad de aplicar la decisión del Tribunal y cumplir con las Resoluciones de las Naciones Unidas que considera a los territorios palestinos como territorios ocupados y a Israel como fuerza ocupante que debe obedecer el derecho internacional e impedir que continué desafiando la voluntad Mundial bajo la cobertura y el apoyo ilegal de la Casa Blanca.

No se debe ver el dictamen de La Haya como una recomendación no obligatoria por ser una opinión de consulta, pues ese veredicto adquiere una calidad obligatoria al ser emitida por el más alto Tribunal Internacional y concuerda con la aplicación del Derecho Internacional que está por encima de todas las leyes nacionales tomadas unilateralmente y que dañan a otros pueblos.

La decisión del Tribunal de hacer un llamado a todos los países para oponerse a la construcción de la valla y someter a Israel a la aplicación del Derecho Internacional, garantizó una valiosa oportunidad para fortalecer la lucha mundial en apoyo al pueblo palestino y su legítimo derecho en destruir el Muro de Separación racista.

La decisión de La Haya también es una oportunidad importante del pueblo palestino en su lucha por llevar el asunto a la Asamblea General y el Consejo de Seguridad y hacer fructificar la posición europea y de los países amigos que expresaron posiciones más avanzadas que las veces anteriores. Además debemos imponer un aislamiento a la actitud estadounidense pues ese es el único país en el mundo que aún apoya a Israel de forma inescrupulosa sin importarle la opinión de la comunidad internacional.

Nuestra lucha debe concentrarse en un amplio boicot a Israel e imponer sanciones hasta que se someta a la voluntad de La Haya y el Derecho Internacional y a todas las Resoluciones referidas a la causa palestina.

Esa es la única solución al conflicto palestino-israelí que garantiza una paz equilibrada representada por una total retirada del ejército ocupante de los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania que permita la creación de un Estado independiente con Jerusalén como capital y el retorno de los refugiados a sus hogares.

2004

 

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