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EDITORIALES

 

Las actividades colonialistas y la construcción del Muro racista atentan contra la creación de un Estado Palestino
 

Quien sigue atentamente la intensificación del colonialismo, estrategia permanente de los sucesivos gobiernos israelíes desde la agresión de 1967, y especialmente el actual, se da cuenta que este último no se limitó a la protección y respaldo de las actividades colonialistas de las desaforadas bandas. El gobierno de Sharon se dio a la tarea de destruir la infraestructura palestina, imponer a los palestinos un asfixiante cerco, impedirles la posibilidad de llevar una vida normal en su tierra, además de incentivar a los colonos al saqueo de tierras para establecer nuevos asentamientos que extienden sus tentáculos en todas direcciones.

El actual gobierno israelí muestra indiferencia ante las agresiones diarias de los colonos contra los ciudadanos palestinos y sus propiedades en las diferentes ciudades, aldeas y poblados.

Además del movimiento de colonización, la construcción del Muro de Separación racial confirma el hecho de que “Sharon está apostando por el factor tiempo en aras de imponer hechos consumados que obstaculice toda solución política en el futuro capaz de proporcionar al pueblo palestino la mínima posibilidad de establecer su estado nacional independiente”.

Los hechos consumados y nuevas realidades sólo permitirían el establecimiento de una desarticulada entidad, o sea cantones dispersos y rodeados por los asentamientos, asfixiados por puntos de control que se convertirán en puntos fronterizos permanentes para impedir la interrelación y comunicación entre si. Esto impedirá que los territorios ocupados desde 1967 sean considerados como una unidad geográfica y política o como un estado independiente.

La mejor prueba de ello es el informe publicado recientemente por el Movimiento israelí “Paz Ahora”, que señala “la imposibilidad de la solución de dos estados para dos pueblos, debido a la aceleración de la colonización de Cisjordania y la construcción de miles de viviendas en las grandes colonias”.

El informe destaca el acelerado ritmo de construcción, sobre todo dentro de las grandes colonias Maaleh Adumim, Bitar Elet y Modiin Elet. Además, se trabaja arduamente en 21 puntos fuera de las fronteras de dichas colonias, mientras más de otras 40 son escenario de actividades de construcción en varias etapas.

Se prosiguen las labores en dos carreteras circunvalantes y la construcción, desde principios del año en curso, en las colonias de Givat Zeev, en la provincia de Jerusalén, y Areil y Elkana, en la de Salfit.

En lo que queda de año continúa la ampliación de las colonias de Elkana, Alfe Menasheh y Tsuvim, en la provincia de Qalquilia. Esas zonas están situadas al oeste del Muro y al este de la Línea Verde, donde se observa el incesante movimiento de construcción y ampliación.

A pesar de las declaraciones del gobierno respecto a que el Muro no será la nueva frontera israelí, la realidad en el terreno es totalmente contraria.

Las construcciones actuales en Maaleh Adumim, sobre todo en la parte este (Zona 7), son una forma de apropiarse de zonas enteras al norte, este y sur del Muro que Sharon pretende construir, ya que según los planes originales debería de pasar por puntos al este de esa colonia y abarcar otras cinco.

El plan gubernamental de construcciones al oeste de Maaleh Adumim está dirigido a crear una continuidad completa de la zona que se extenderá hasta 15 kilómetros al este de Jerusalén.

Todas esas colonias estarán rodeadas por el Muro e impedirán toda solución práctica sobre la base de la fórmula “Dos estados para dos pueblos”.

La colonización de Cisjordania continúa, sobre todo en las grandes colonias que rodean a Jerusalén. Todas las obras están sujetas a planificación en virtud de previa coordinación con los planes del gobierno sobre la construcción del Muro, de modo que todas las edificaciones queden en manos de Israel. Esto es un intento muy claro de imponer nuevas fronteras en Cisjordania que anexarán a Israel extensas áreas.

De esa manera se evidencia que el plan de Sharon para Cisjordania consiste en “la ampliación de los bloques coloniales”, lo que explica el próspero movimiento de construcciones y desarrollo urbanístico de los asentamientos en dicho territorio palestino.

A todo ello añadimos las demás actividades del último trimestre consistentes en la confiscación de tierras y avisos de decomiso de unos 28 mil 931 dunoms (1 dunom = 900 m²) sembrados de olivos y almendros, la destrucción de sembrados y más de 30 agresiones de los colonos contra los campesinos palestinos y el establecimiento de nuevos focos por los colonos en protesta contra la retirada israelí de Gaza.

El gobierno de Sharon está ejecutando un plan estratégico de imponer realidades coloniales con el único objetivo de eliminar toda posibilidad futura de un arreglo político al conflicto y, por consiguiente, impedir el establecimiento de un Estado Palestino.

2005

 

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