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EDITORIALES

 

Victoria de los prisioneros palestinos en la “batalla de estómagos vacíos”
 

La huelga de hambre de los prisioneros palestinos es la principal forma de lucha pacífica que libran en defensa de los derechos y la dignidad, utilizada cuando la situación llega a un punto insoportable y fracasan todos los medios del diálogo y la negociación con las autoridades carcelarias para mejorar sus condiciones de vida.

Pese a que esta forma de lucha constituye en sí misma un peligro para la salud de los detenidos, es la más efectiva para lograr las demandas y ejercer presión con vistas a eliminar todos los métodos de represión y humillación contra ellos. Estos héroes y dignos hijos del pueblo palestino nunca alcanzaron logros en esta batalla sin las huelgas de hambre y la directa confrontación con el enemigo sionista, que paraliza la represión en las cárceles y convierte la voluntad humana pacífica en un instrumento superior a la voluntad de la policía de la autoridad sionista.

La huelga fortalece la resistencia y destaca, en su máx ima expresión, la dimensión humana y moral en el conflicto con los ocupantes; al mismo tiempo revela al Estado sionista como un estado de verdugos, carente de la más mínima consideración humana.

La masiva huelga de hambre de los prisioneros palestinos, que comenzó el pasado 17 de abril (fecha en que conmemoran el día de los prisioneros), fue una sentida protesta contra castigos arbitrarios y graves violaciones a los derechos humanos que habitualmente comete el ocupante contra los detenidos.

Los prisioneros lograron, con su paciencia y sacrificio, hacerle entender a Israel que la protesta se ampliará y estará abierta a una verdadera rebeldía en todas las cárceles con posibles caídos, lo cual pone a las autoridades sionistas en una situación complicada frente a la opinión mundial, especialmente porque las demandas están relacionadas con los derechos esenciales de los presos, que protegen incluso a los criminales, en todas las cárceles del mundo civilizado.

La huelga, denominada “Batalla de Estómagos Vacíos”, que iniciaron 1.600 presos políticos palestinos en unas 17 cárceles israelíes y a los que se les han unido otros 1.500, es una enérgica respuesta a los arrestos arbitrarios, a las torturas físicas y psicológicas y a los vejámenes morales, a los que son sometidos por parte de las autoridades sionistas.

Esta batalla no fue sólo una batalla de los detenidos, sino del pueblo palestino, dentro y fuera de la patria, de sus destacamentos e instituciones que asumieron sus responsabilidades, firmes, para apoyarlos en el logro de sus justas demandas y por ser la causa central, y una de las prioridades de los principios nacionales.

La huelga finalizada con la victoria en la tarde del 14 de mayo del 2012 tras una negociación palestino-israelí con el mediador egipcio, en coordinación con el Comité Supremo de los Prisioneros que se reunió en la cárcel de Askalan, registró una nueva etapa en la historia del Movimiento del Prisionero Palestino y puso fin a un período oscuro y difícil vivido por los presos desde hace 10 años cuando recrudeció la represión a raíz de una huelga reprimida y apagada.

Es más, representó una victoria humana con una dimensión simbólica y legendaria que jamás había ocurrido en la historia humana con una huelga iniciada por algunos de ellos de forma individual semanas antes, mantenida por más de 60 días y en algunos casos por más de 90, lo cual excede el tiempo que ningún hombre había podido sobrevivir sin alimento.

El acuerdo contiene tres principales demandas de los presos: poner fin a la detención administrativa (detención sin ninguna acusación y de renovación indefinida), liberar del confinamiento solitario a decenas de palestinos y respetar el internacionalmente reconocido derecho a recibir visitas familiares para los prisioneros de Gaza, a los cuales se les niega ese derecho desde 2007 (una forma de castigo colectivo impuesto después de la captura del soldado israelí Gilad Shalit).

Los prisioneros han demostrado un ejemplo de sacrificio, valentía y resistencia durante largo tiempo en una abierta huelga que recibió una amplia adhesión solidaria y conmovió la conciencia internacional, así como llamó la atención sobre su causa, especialmente las detenciones administrativas.

Permitió a los prisioneros, con sus capacidades para enfrentar y rechazar las leyes y castigos, recuperar su fuerza frente al constante aumento de la represión, humillación y privación de sus derechos básicos adquiridos en sus luchas cotidianas, principalmente con el empeoramiento de la situación después de la captura del soldado israelí, cuando se impusieron duras medidas racistas entre las cuales sobresalen el confinamiento solitario y el castigo individual y colectivo.

La unidad y resistencia de los prisioneros tuvo su repercusión a nivel internacional a través de un movimiento solidario amplio de las instituciones de derechos humanos, de intelectuales progresistas, de Naciones Unidas, de la Liga Árabe y de los Países No Alineados, además de una fuerte presión sobre Israel para responder a las demandas de los prisioneros.

Por primera vez se ha notado un consenso mundial sobre la causa de los prisioneros que concuerda con el espíritu de las leyes humanas y universales ya que la huelga puso a la comunidad internacional ante sus responsabilidades éticas, culturales y humanas. Dejó a Israel en una situación crítica desde el punto de vista moral y humano. Más, la movilización mundial reveló las violaciones sionistas contra los prisioneros y puso a la comunidad internacional ante su deber para dar respuesta jurídica y política a través de una intervención frente al estado sionista que actúa haciendo caso omiso a la ley.

Durante la huelga, la Liga Árabe realizó una reunión urgente a nivel de representantes permanentes y tomó varias resoluciones importantes para llevar la causa de los prisioneros a la Asamblea General para que se apruebe una decisión de llevar el tema de los detenidos a la Haya con el fin de tener una consulta sobre la posición jurídica y legal de los prisioneros, según el III y VI Convenio de Ginebra, en calidad de prisioneros de guerra, y la responsabilidad del estado ocupante, así como el compromiso con la comunidad de naciones en concordancia con el derecho internacional.

Esta decisión árabe, que fue reafirmada en la reunión de los Países No Alineados, realizada en Sharm Al-Sheikh durante la etapa de la huelga, y por varias instituciones de derechos humanos, es considerada como un paso estratégico para proteger legalmente a los prisioneros y poner fin al continuo trato a los presos como terroristas y criminales comunes, según la leyes militares israelíes.

Estamos ante una lucha palestina respaldada por un amplio movimiento solidario mundial para llevar la situación de los prisioneros al Tribunal Penal Internacional e incluso al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, para que los consideren como prisioneros de guerra y que rija, en su caso, lo estipulado en el IV Convenio de Ginebra y en la Declaración Universal de Derechos Humanos, y de esa forma dar inicio a una batalla humanitaria y política. El trabajo político y diplomático palestino es una tarea principal para internacionalizar la causa de los prisioneros y para denunciar las prácticas israelíes contra ellos hasta que el III y IV Convenio de Ginebra sean aplicados.

El apoyo nacional, regional e internacional constituyó un referéndum humano sobre la causa política de los prisioneros, demostró que su problema es decisivo para el pueblo palestino y no se regatea ni se somete a ningún tipo de chantaje y condiciones injustas israelíes. Además fue un mensaje político claro respecto a que su causa es esencial en cualquier solución política del conflicto para alcanzar los derechos nacionales y no habrá paz equilibrada sin la liberación de todos los prisioneros.

Reafirmó la existencia de factores objetivos maduros para una tercera intifada popular y demostró que la división interna es la causa del impedimento del estallido de esta forma de lucha- y de alcanzar la unidad del pueblo frente al ocupante, el robo de tierra y el colonialismo, en el camino de la autodeterminación, la independencia, con Jerusalén como capital y el retorno de los refugiados, en virtud de las resoluciones internacionales.

Estadísticas y cifras

Desde la Guerra de los Seis Días en 1967 hasta el presente, más de 750 mil palestinos, casi el 20 por ciento de la población ─ en su mayoría jóvenes, mujeres y hasta menores de edad ─ han sido detenidos y confinados en las cárceles del Estado sionista de Israel. Hasta principios de marzo, el número total de prisioneros en las cárceles de la ocupación israelí llegó a cuatro mil 610. Geográficamente distribuidos como sigue:

Tres mil 930 de Cisjordania, 153 de los cuales son de Jerusalén; 456 de la Franja de Gaza; 192 de los territorios ocupados en 1948; 32 fueron arrestados en las fronteras. Del número total, 203 son menores de 16 años; 320 en detención administrativa; 527 condenados a cadena perpetua; 449 a más de 20 años; 447 a más de 15 y menos de 20 años; mil 259 a penas de entre 5 y 15 años, y 398 a menos de 5 años.

Según la organización de derechos humanos Addameer, la cifra de prisioneros hasta el 1 de junio ascendió a cuatro mil 659.

El número de prisioneros no es definitivo ya que el ejército y los aparatos de seguridad sionista arrestan a los palestinos a diario.

Atención médica

La atención médica por parte de las autoridades israelíes es inexistente y a esto se añade que les está prohibido a los prisioneros recibir medicamentos. Todas esas carencias y condiciones infrahumanas han causado la muerte a centenares de prisioneros.

Tortura en las cárceles y centros de detención sionistas

Israel es el único país del mundo que convirtió la tortura en Ley, siendo prohibida internacionalmente en todas sus formas. El Estado hebreo, legalizó la tortura en sus instituciones militares y jurídicas y premia a quien la practica. Los aparatos de seguridad inventaron más de 70 métodos de torturas físicas y psicológicas, como por ejemplo poner al prisionero en un refrigerador, el “Shabah” (fantasma) que consiste en obligar al prisionero a estar por horas en posiciones dolorosas (atados a una silla con la espalda doblada, de pie sobre vidrios, o colgados del techo), la privación del sueño, privación del alimento, el aislamiento, golpes en el estómago, en la cabeza, sobre las heridas y en los genitales, fractura de costillas, escupir en la cara, dejar parado al detenido por varias horas y la tortura de parientes, también arrestados, frente al detenido.

Mártires prisioneros

El número de mártires prisioneros desde 1967 a causa de la tortura, el asesinato después del arresto o la privación de atención médica, alcanzó, hasta junio pasado según reporte palestino, la cifra de 202.

Detención administrativa

Israel utiliza detención administrativa de forma masiva, encarcelando a cientos de residentes palestinos de los territorios ocupados cada año. Muchos detenidos administrativos están en manos de Israel durante largos períodos sin una verdadera evaluación de la fiabilidad de la información confidencial utilizada en su contra. El uso que hace Israel de la detención administrativa está en contradicción con el derecho internacional humanitario.

Octubre 2012

 

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