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ENTREVISTAS

 

Israel no quiere la paz
Por: Dalia González Delgado
3 de noviembre del 2013
 

Hace exactamente un año la Asamblea General de Naciones Unidas otorgó a Palestina la condición de “Estado observador no miembro”. Granma entrevistó a uno de los líderes históricos de esa nación

Nayef Hawatmeh es un hombre de acción y pensamiento dentro del movimiento de resistencia de su pueblo. Considerado uno de los referentes de la izquierda en la región del Levante, dirige el Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP), que fundó en 1969. Ha publicado más de 30 libros y otros artículos, y aboga por una salida negociada al conflicto con Israel. De visita en Cuba, dialogó con nuestro diario sobre las posibles soluciones a un problema que parece no tener fin.

—En julio comenzaron las primeras conversaciones de paz entre Israel y Palestina en tres años, bajo el auspicio de Estados Unidos. ¿Considera que la solución al conflicto puede lograrse en una mesa de diálogos?

—En Israel hay un gobierno de ultraderecha que continúa sus acciones agresivas en los territorios palestinos ocupados; usurpando la tierra en la franja de Gaza y Jerusalén árabe, y construyendo colonias en Cisjordania. El gobierno de (el primer ministro israelí, Benjamín) Netanyahu no es un gobierno de paz.

"Las negociaciones se están celebrando desde hace 21 años y no han alcanzado resultado positivo alguno. Estas que se han reanudado en julio se están desarrollando sin base jurídica; por eso girarán en torno al vacío. Nosotros llamamos a la retirada de esas conversaciones, y a que se entablen otras, sobre bases adecuadas, que tengan como referente las resoluciones de Naciones Unidas. En primer lugar, el reconocimiento de la ONU el 29 de noviembre del 2012 del Estado palestino con las fronteras de 1967, con Jerusalén Este como su capital, y la resolución 194 (de 1948) que promueve el regreso de los refugiados. Además, para que las negociaciones tengan éxito deben cesar las operaciones de colonización de todos los territorios palestinos ocupados en 1967. Las negociaciones actuales concluirán en abril del 2014, y hasta este minuto no hay horizontes. No esperamos que Estados Unidos presione para el logro de soluciones políticas, porque la administración norteamericana está alineada con Israel".

—¿Eso significa que para que Israel cambie de actitud Estados Unidos tendría que presionarlo?

—No creo que la administración norteamericana vaya a presionar a Israel. Todas las presiones las debe ejercer la parte palestina. El gobierno israelí quiere anexar Jerusalén completa, parte de Cisjordania, y mantener la presencia israelí a todo lo largo de la frontera palestino-jordana, y convertirla en una frontera israelí-jordana. Quieren los pasos hacia los territorios palestinos que están en manos de Israel, que el espacio aéreo se mantenga en sus manos, y que el Estado palestino esté totalmente desarmado. Esas exigencias significan que Israel no quiere la paz. Israel y las administraciones norteamericanas han impedido que se establezca el Estado palestino como recomienda la resolución 181 (de 1947) de la Asamblea General, cuando llamó a crear dos estados.

—Si Israel no tiene intenciones de lograr un acuerdo de paz ahora, ¿por qué se sentó a conversar?

—No se puede lograr una solución por la vía militar. Israel quiere con las negociaciones hacer propaganda, relaciones públicas, mientras que todas las políticas que adoptan cierran las puertas e impiden que se llegue a una paz. Se sienten envalentonados por el apoyo de la administración norteamericana. Estados Unidos le da a Israel 3 000 millones de dólares anualmente, y armas estratégicas para que se mantenga como el país más fuerte en el Oriente Medio. Eso hace que haya estado eludiendo su responsabilidad, desacatando las resoluciones de la ONU, y no teniendo en cuenta a la opinión pública internacional.

—¿Con otro gobierno israelí, que no sea de ultraderecha como el de Netanyahu, sería posible encontrar una solución negociada?

—Esta es una interrogante hipotética; te voy a dar una respuesta hipotética. Si Netanyahu formara otro gobierno, con la participación de su Partido Likud que es de ultraderecha, el Partido Laborista israelí que es centroizquierda, el Shas que es religioso, el Meretz que acepta el estado palestino en las fronteras del año 67, se pudieran abrir quizás las puertas del camino hacia la paz. Pero él no quiere eso, sino hacer una coalición de las fuerzas de ultraderecha, y el proceso de paz está estancado. Además, las últimas encuestas demuestran que la mayoría de los israelíes sigue apoyando al gobierno de Netanyahu.

—¿Cree que Estados Unidos tiene interés en poner fin al conflicto?

—Estados Unidos quiere una paz que favorezca los afanes expansionistas de Israel. Por eso votaron en Naciones Unidas el 29 noviembre del 2012 contra el reconocimiento del Estado de Palestina. Luego de la reanudación de las negociaciones en julio pasado (el secretario de Estado, John) Kerry dijo al Congreso que él está seguro de que Israel podrá anexar el 85 % de las colonias que hicieron en Cisjordania y Jerusalén. La administración norteamericana no está buscando una paz balanceada, sobre la base de las resoluciones de la ONU.

—¿Entonces no ve cerca el momento de la paz?

—No hay perspectivas de que se pueda lograr a corto plazo. Las negociaciones actuales están ante un callejón sin salida; mientras se están desarrollando Israel ha dado a conocer que construirá miles de unidades de viviendas en Cisjordania y Jerusalén árabe.

—Según entiendo por sus respuestas usted opina que el camino que debe seguir Palestina es insistir en Naciones Unidas, y no conversar directamente con Israel en los términos actuales. ¿Es correcto?

—Llamamos a la salida de estas negociaciones, y que se siga concretando nuestra entrada como Estado en otros organismos de Naciones Unidas. Hay muchas instituciones de Naciones Unidas, incluida la Corte Internacional de Justicia de la Haya y el Consejo de Derechos Humanos. Entrar significaría la internacionalización, el ejercicio de nuestros derechos, el Estado independiente en las fronteras del 67, y eso representa una base política y jurídica para negociaciones posteriores. En segundo lugar, eso significaría que los nuevos diálogos se celebrarían bajo los auspicios de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y no solo de Estados Unidos. Implicaría también que si Israel no respeta las resoluciones sería llevado a tribunales internacionales, al igual que sucedió con el gobierno del Apartheid en Sudáfrica. Así, se desarrollarían negociaciones balanceadas, que pudieran conducir a la paz.

—Saliendo del tema palestino, quisiera que me diera su valoración sobre la situación actual en Oriente Medio y el Norte de África, especialmente lo que está sucediendo en Siria y el reciente acuerdo sobre el tema nuclear iraní.

—El Oriente Medio vive una etapa de revoluciones e intifadas populares bajo la consigna de que los pueblos quieren derrocar los regímenes dictatoriales y despóticos, sean monárquicos o republicanos, y terminar la corrupción. Fueron lideradas por los jóvenes, estudiantes universitarios, mujeres, y se unieron posteriormente las clases populares y medias, los trabajadores, campesinos pobres, desempleados, marginados, exigiendo la construcción de una nueva sociedad, que garantice el pan, la dignidad humana, las libertades y la justicia social.

La administración norteamericana y las fuerzas conservadoras de derecha de los países árabes tratan de frustrar estas revoluciones. Habrá disturbios hasta que se cumplan las demandas de los pueblos. Es lo que sucede ahora en Túnez, en Egipto, en Yemen. En Libia, producto de la agresión norteamericana y de la OTAN, hay una gran anarquía, la situación no se ha estabilizado.

"En Siria hay una crisis gigantesca, sangrienta, que no se puede resolver a través de la violencia. La solución debe ser mediante la celebración de la conferencia de Ginebra II, con la participación del gobierno sirio y de todas las partes de la oposición, con participación regional e internacional, hasta llegar al cese completo de las acciones militares.

"Cada país está ocupado en esas cuestiones que mencionaba, y esto ha conducido a que la causa palestina pase a un segundo plano. La situación perdurará hasta que se establezcan regímenes que trabajen por el cumplimiento de los principios que animaron las revoluciones.

"En lo que respecta al acuerdo del G5+1 con Irán, eso se produce como resultado de dos factores. En primer lugar, hay un presidente reformista, que en su programa electoral dio a conocer que él solucionaría la crisis nuclear iraní a través de negociaciones. La segunda cuestión son las sanciones económicas muy perjudiciales a la economía persa. Por eso se reanudaron las conversaciones. Seguramente el pueblo iraní se beneficiará económicamente con este acuerdo. Eso también contribuirá a que el gobierno reconsidere sus políticas a nivel regional e internacional, de manera que tienda puentes de confianza con los países vecinos del Oriente Medio, sobre todo los del Golfo Arábigo".

—¿Qué diferencia al Frente Democrático para la Liberación de Palestina de otras organizaciones similares?

—Todos los destacamentos palestinos coinciden en un programa de acción mínimo que se centra en la importancia de mantener la coalición, la unidad, en el marco de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), con vistas a enfrentar la ocupación, y garantizar que el pueblo palestino pueda ejercer su derecho a la autodeterminación. La OLP es el amplio frente nacional al que pertenecen todos los que participan en esa lucha común para poner fin a la ocupación israelí. En el pueblo palestino, como en todos, hay diferentes clases sociales, y diferentes corrientes políticas; es decir, en el campo de la resistencia hay fuerzas de derecha, de centro, y de izquierda. El FDLP es una organización de izquierda revolucionaria.

"Después de constituido el Estado palestino, nuestra lucha seguirá desarrollándose con perspectivas socialistas, el socialismo que concilia desarrollo económico y justicia social, y que garantiza las libertades para todos. Después de la independencia habrá diversos programas. El de la derecha querrá desarrollar una economía capitalista, y el de la izquierda llamará al Estado cívico, laico; a la igualdad de los ciudadanos ante la ley; la igualdad de deberes y derechos y la igualdad entre hombre y mujer. Pero eso pasará cuando logremos vencer la etapa de liberación nacional, cuando el ocupante se vaya de nuestro país y se establezca el Estado palestino independiente".

 
Fuente:Granma (29 de noviembre del 2013).
 

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