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Entrevista con Nayef Hawatmeh, Secretario General del Frente Democrático para la Liberación de Palestina
"No pasará otro Syckes-Picot, las revoluciones desde el 2011 enarbolan el proyecto de la liberación y la revolución nacional democrática"
Por: Ernesto Gómez Abascal
18 de septiembre del 2013
 

EGA- ¿Cómo Ud. aprecia la situación general en la región del Cercano Oriente y el Norte de África? ¿Logrará Estados Unidos, Israel y la reacción árabe, que el conflicto Palestino, que ha sido hasta ahora, el centro de la lucha de los pueblos árabes, pase a un segundo plano y se generalice una lucha de carácter sectario, tribal o nacional?

NH- La situación en el Medio Oriente está encaminada hacia una nueva guerra contra Siria, y toda la región está sobre un barril de pólvora. La administración de Obama comenzó el vuelco en su posición en contra de “Ginebra 1 y Ginebra 2” durante los últimos diez días del pasado mes de junio. Su posición quedó indiscutiblemente evidente ante todo el mundo en la Cumbre del G-8, en dos cuestiones:

1- El uso de armas químicas, a sabiendas de que el régimen sirio solicitó el envío de una comisión profesional neutral para inspeccionar in situ a Khan Al-Asal, en Alepo y verificar lo ocurrido, y también en el caso de Damasco Campo (Ghotta de Damasco), el 21 de Agosto de 2013.

2- La decisión de la administración norteamericana de armar a la oposición siria. La Cumbre se convirtió en escenario del enfrentamiento entre Rusia, sola por una parte, y por la otra, siete países occidentales, lo cual no pudo Obama ocultar o subestimar. Por esto se vio desconcertado, sobre todo ante la inconsistencia de las pruebas, que, dicho sea de paso, son “pruebas israelíes”. Fue clara la posición rusa de considerar esas pruebas como “fabricadas” y que no aceptaría al respecto ningún tipo de pruebas, si no resultan de una investigación internacional “honesta, neutral y profesional”, y no tomaría en cuenta las pruebas presentadas por Francia y los Estados Unidos, porque no son vinculantes en el Derecho Internacional, particularmente cuando aún están frescos en la memoria los antecedentes de “la posesión de armas de destrucción masiva” por Iraq, en 2003; la destrucción de Libia y del ejército libio. El mismo guión se repite ahora para justificar la destrucción de Siria, del ejército sirio y de la institucionalidad del país, y la reestructuración de la misma sobre la base del principio de “el caos no creador”, a partir de bases confesionales, religiosas y étnicas; o sea la destrucción del Estado y de su entidad. Prueba de ello es que Moscú, que rechazó las acusaciones contra Damasco de haber empleado armas químicas, no se opuso a una investigación internacional del asunto, posición hacia la cual EEUU y sus damas occidentales de compañía, no mostraron ningún entusiasmo.

La misma situación se repite en la reciente cumbre del G-20. Se produjo la división: 12 estados junto a Obama, y 8 estados se oponen a la agresión militar estadounidense. En esta cumbre de San Petersburgo, una vez más, Obama estuvo desconcertado, porque su posición es totalmente contradictoria con la esencia de Ginebra 1, y de ir a Ginebra 2. Toda esta política de Washington se produce fuera del marco de la ONU y del Consejo de Seguridad y ahora prosigue sus planes de guerra, genocidio, confrontación, destrucción, para bombardear una larga lista de objetivos en Siria, lo cual pondría toda la región, como dijimos, sobre un barril de pólvora.

Desde la invasión de Iraq en 2003 y hasta nuestros días, los países árabes y los del Medio Oriente son testigos del estallido de crisis internas, intervenciones norteamericanas, israelíes, reaccionarias árabes y regionales, desde Afganistán hasta el lejano Magreb. De este modo, la zona se hunde en luchas sociales de clases con miras a la justicia social (Egipto, Túnez como ejemplos), étnicas y religiosas confesionales, tribales (Iraq, Libia. Yemen,...), y todo esto puso la causa palestina en segundo plano...

Ahora bien. Si se trata de tachar la causa palestina por completo, ello es imposible, por la sencilla razón que se mencionó. “La causa palestina es el meollo de la lucha de los pueblos árabes” en pro de alcanzar la plena liberación y la democracia, en la zona considerada la más importante del mundo, por sus riquezas petroleras y sus derivados. Por tanto, mientras Palestina no llegue a disfrutar de sus derechos y de la paz verdadera, la región no verá la estabilidad.

EGA- Según entienden algunos especialistas en la región, Estados Unidos e Israel, prefieren que ante la imposibilidad de controlar los recursos y las posiciones estratégicas de la zona, los países de la región se sumerjan en guerras y conflictos de larga duración para debilitarlos y después tratar de imponer un Syckes-Picot No. 2, o la fórmula que también llaman “el caos constructivo”, para trazar nuevas fronteras. ¿Podría ofrecernos sus comentarios sobre esto?

NH-Es lo que vemos en el terreno, donde Washington trata de convertir a Tel Aviv en el Polo Opuesto, lo cual implica nuevos mapas, que sirvan a su objetivo de “el Carácter Judío del Estado”, rodeado por estados étnicos, religiosos y confesionales, que convivían desde la antigüedad. Ahí nos preguntamos: ¿Qué significaba “la transacción entre los movimientos del Islam Político derechista, en particular la organización internacional de la Hermandad Musulmana y Washington”? Los Hermanos Musulmanes en Egipto, su cuna original desde hace ochenta años, demostraron en menos de un año que son portadores de un proyecto derechista retrógrado que pretende llevarnos decenios hacia atrás, al tejer lazos de colaboración con las políticas norteamericanas y las soluciones bilaterales con Israel, bajo el lema de la adhesión a los acuerdos de Egipto de Saadat con la ocupación israelí. El ejemplo más reciente, el acuerdo del cese al fuego entre Israel y el Gobierno de Hamas, en Gaza en 2012 bajo los auspicios del presidente egipcio Mohammad Morsi y Washington.

Ellos son el eje y el juego de la fragmentación y precisamente a partir de Egipto. Desde que Morsi llamó a la “Jihad” (guerra sagrada del Islam) en Siria, y convocó al ejército y al pueblo a tomar parte, comenzó realmente la cuenta regresiva en días, y vimos como el Tsunami de las plazas lo derrocó. Egipto, en toda su historia, nunca fue testigo de los fundamentos confesionales religiosos como los impuestos por los Hermanos Musulmanes. Así pues, su llegada al poder no fue casual, y a partir de allí comenzó la tarea de apoyar a “los Hermanos en los países de las rebeliones y de las nuevas revoluciones nacionales democráticas”, por parte de Washington y en toda la región. Es lo que sucedió en Iraq, Libia, Yemen y Siria...

En Egipto tienen un largo historial de actividad política, incluso de prácticas violentas, y es lo que desataron en la plaza de Rabia Al-Adaweya, en El Cairo. Los Hermanos Musulmanes temen que se repita lo que les sucedió en 1954 cuando entraron en choque vertical con el líder de la Revolución del 23 de Julio, Gamal Abdel-Nasser, al tratar de imponer su voluntad sobre la Revolución Egipcia, la revolución de liberación nacional y de las grandes transformaciones clasistas, sociales, políticas en favor del progreso y de la justicia social.

El Occidente imperial depende de las fuerzas derechistas de clase, y del derechista Islam Político, y en particular “los Hermanos Musulmanes” y sus semejantes para alcanzar sus objetivos.

Hoy, Egipto cierra filas de nuevo sobre bases clasistas nacionales, tal como si estuviera haciendo una reconciliación nacional global entre todos los espectros de la Patria, luego de un año del miserable desgobierno de los Hermanos Musulmanes, que terminó incendiando y quemando iglesias cristiano-coptas y alimentando el extremismo en la Península del Sinaí, donde se encuentran “los jihadistas del Takfir” (la secta religiosa que considera a todos los demás fieles, ateos y de otras religiones, como ateos que merecen la muerte como castigo) liberados por el propio depuesto Presidente Morsi, además de otros extremistas que se concentraron en aquella zona, y que llevaron a cabo en varias ocasiones ataques contra el ejército egipcio.

Los proyectos norteamericanos, derechistas religiosos y confesionales se estrellaron contra los muros de decenas de millones del pueblo egipcio, y de igual modo se estrellan en la actualidad en Túnez, Yemen, y otros países árabes. Así digo: No pasará otro Syckes – Picot. Los terremotos y las continuas revoluciones desde 2011 enarbolan otro proyecto... el proyecto de la liberación y del progreso hacia adelante, y en una expresión izquierdista “el proyecto de las revoluciones nacionales democráticas”.

EGA- Turquía ha pasado a jugar un papel muy activo en lo que está sucediendo en Siria, Iraq, el Kurdistán e incluso en Egipto, Túnez y Libia. ¿Está el gobierno islámico del AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) buscando convertirse en la potencia hegemónica regional cumpliendo intereses de los Estados Unidos o tiene sus propios intereses nacionales? ¿Existen intereses contradictorios entre Turquía y los países del Consejo de Cooperación del Golfo?

NH-El Partido “Justicia y Desarrollo” de Recep Tayib Erdogán, tiene los mismos orígenes “hermanísticos” egipcios, desde que estuvo dirigido por Arbakan en los años noventa. Sin embargo, es más astuto que Morsi, ya que esperó muchos años antes de preparar el terreno y adecuarlo a sus golpes de estado internos y enunciar sus verdaderos objetivos de diferentes maneras. Turquía es un estado industrial de mediano desarrollo que busca mercado y un rol regional en los países árabes y en los países vecinos del Medio Oriente, bajo la supervisión de Washington. Como se sabe, Turquía no está admitida en la Unión Europea, y aspira a tener un papel preponderante en la OTAN.

Esto es lo que explica por qué el gobierno turco perdió los estribos cuando Egipto desechó a Morsi y a los Hermanos musulmanes, y, como reacción, retiró su embajador que fue devuelto hace apenas unos días luego de un mes de ausencia, cuando el Ministerio de Asuntos Exteriores de Egipto pidió la reducción del personal diplomático turco. ¿Por qué esta furia? Porque Turquía sabe muy bien que si Egipto se levantara, ocupará el lugar que le corresponde exactamente en el mundo árabe, el de ser la locomotora árabe, política, cultural, progresista y de liberación, lo cual llevaría la posición turca a un peldaño inferior que no suplantaría lo trazado por Washington con respecto a “Israel”, en el contexto de ser un satélite, y una lanza en manos de la OTAN.

Es lo que afirmaron a partir de Siria hasta Iraq y Kurdistán, y tal como sucede actualmente con Túnez y Libia.

Con relación a la contradicción entre Turquía y el Consejo de Cooperación del Golfo; el Consejo de Cooperación del Golfo depende de Turquía como contraparte frente a Irán, en el contexto de los planes de Washington de “El Gran Medio Oriente”, pero volviendo a la memoria histórica, “el nuevo otomanismo”, recuperado con sus dimensiones confesionales, no puede retornar al terreno de la realidad y la práctica. En el contexto del Asia Central se habla “el turco turano” (Montaraz, o el turco montañés), Turquía fracasó desde los albores de la década del noventa del siglo pasado, pese al vacío soviético y el sueño se acabó con el despertar ruso post-Yeltsin, y la recuperación relativa de Rusia de su papel internacional de forma paulatina hacia un mundo multipolar.

Se debe señalar que la propia Turquía está sujeta a sacudidas. Es una sociedad amplia con sus diferentes etnias y confesiones, y todo lo que pudiera pasar en la región repercutirá sobre este país.

Su propio nombre es una provocación para varios pueblos que caen dentro de su mapa político, entre los cuales están los armenios, azereños, árabes. Una parte europea y otros, así como una amplia gama de religiones, disciplinas y confesiones. Todos viven bajo un nombre, sombras, bandera e idioma de Turquía. Sin embargo no son turcos, y representan millones. ¿Por qué tanta injusticia? Los kurdos en la etapa del ascenso del Movimiento Nacional Kurdo, que proclama la autodeterminación, y como demanda mínima el autogobierno administrativo, cultural y legal del Kurdistán de Anatolia, encaminado hacia la creación de un Estado Nacional Kurdo, que abarque todo el Kurdistán dividido desde 1919, entre Turquía, Irak, Siria e Irán.

Hay ciertos intelectuales turcos que se preguntan, por ejemplo: ¿Por qué no llamamos a Turquía como la República de la Anatolia, y evadimos este incómodo atolladero?

Todo este estado de cosas interactúan entre sus partes, de un extremo a otro... Pero el terremoto que interceptó todo ese curso es la Intifada del 30 de Junio de 2013, para rectificar el curso y el destino del Proyecto del 25 de Enero de 2011, el Proyecto Nacional Democrático: “pan, libertad, dignidad, justicia social, estado civil democrático, igualdad ciudadana entre la mujer y el hombre”. Es la Intifada egipcia que derrocó a Morsi y al régimen de los Hermanos Musulmanes en tres días.

EGA-El golpe contra los Hermanos Musulmanes en Egipto parece debilitar a Hamas, organización que había abandonado sus relaciones preferenciales con Siria, Irán y Hizbulá, quienes le habían brindado apoyo y colaboración. ¿Cómo analiza Ud. esto?

NH-Es una conclusión muy acertada. Hamas es una copia en Gaza de los Hermanos Musulmanes de Egipto, porque la causa palestina es una causa de liberación nacional, y por tanto, su paso a las nuevas filas fue consecuencia de la decisión de “la Hermandad Musulmana Internacional”.

Pese a las diferencias que puede exhibir el caso de Hamas a nivel palestino, existen semejanzas entre ambas organizaciones: la intolerancia religiosa. La resistencia palestina es un movimiento de liberación nacional, que requiere de todo el pueblo. Hamas ascendió gracias a las elecciones a pie de urnas, pero desde entonces trató de convertir la Franja de Gaza en su propio feudo mediante golpes políticos y militares sangrientos 2006 – 2007, independientemente de si logró o no este objetivo (! ), y atrajo todo lo que es retrógrado que lleva la historia hacia atrás, y promovió acciones hostiles contra los cristianos y las fuerzas izquierdistas y patrióticas en Gaza, en una actitud que en nada es ética y dignificante a nuestra causa palestina, la historia multicultural y la solidaridad nacional.

Luego de ello se aferró a todo lo logrado y rechazó todos los llamados colegiados a la reconciliación, la tolerancia y el retorno a las urnas electorales. Claro está que estaba inducido por las instrucciones de los Hermanos Musulmanes y a la espera de Morsi que regresaría de la cárcel a la presidencia.

La segunda ola revolucionaria popular vino el 30 de Junio para derrocar a Morsi y a los Hermanos Musulmanes, destacándose una imagen muy clara entre la tendencia cívica diversa, por una parte, y por otra parte, el gobierno de los Hermanos Musulmanes, y junto a ellos los grupos extremistas. La abrumadora marea popular, dirigida por el Frente de Salvación Nacional, el Movimiento Tamarud (Rebeldía) junto a la movilización cívica (La clase media, la clase obrera, las clases populares pobres, la mujer y la juventud), demostró que Egipto no está del lado de los Hermanos Musulmanes, y que nunca estará, y que tal estirpe de régimen de gobierno no puede perdurar.

Demostró también que las políticas de los Hermanos Musulmanes de aglutinar a su alrededor a los más ignorantes y pobres, si éstos no encuentran la anhelada justicia social, los abandonarán y se pondrán de lado de un sistema justo no excluyente (Pan, Justicia Social), y su lema es “garantizar el sustento”. Así fue que rechazaron la tiranía de Morsi-Hermanos Musulmanes, recuperando su fuerza en nuevos formatos y moldes.

Explotar la simpatía religiosa ¨no es suficiente para la estabilidad del poder si no se alcanza la justicia”, y vale destacar el comentario de uno de los dirigentes de los Hermanos Musulmanes, cuando ocuparon el poder, que dijo: “Gobernaremos Egipto por quinientos años”, pero fueron ilusiones vanas de mentes inquietas....!

Cómo no va a afectar esto a Hamas luego de haber esperado tanto por el regreso de Morsi, quien ya no volverá...

EGA-¿Considera posible la lucha por lograr los justos y genuinos derechos del pueblo palestino, sin adoptar también una posición antiimperialista?

NH-Seguramente que no. La razón es que la creación de Israel, en 1948, es en sí un proyecto imperialista occidental. Israel contó desde los años sesenta del siglo pasado con la total protección y auspicio de EEUU. Es más, Washington toma el lugar de Israel en las guerras cuando se ve en grandes apuros. Israel es parte de “la seguridad nacional del imperialismo norteamericano”, testificado en los discursos y mensajes de los presidentes que se sucedieron al frente de sus administraciones.

La lucha nacional palestina es de múltiples dimensiones, nacionales de liberación y de democracia, frente a un enemigo racista que aplica los pasajes religiosos sobre leyes positivas (las leyes civiles hechas por el hombre) y los derechos naturales del hombre, lo cual es totalmente incongruente con la cultura de la era y de las civilizaciones anteriores a su desarrollo, ¡Cómo será pues en el mundo de hoy!. Hemos elaborado una respuesta y una alternativa al revés de Junio 1967 hasta 2006. El bloque histórico entre todas las corrientes y clases en Palestina y en el destierro (derecha, izquierda, centro), la coalición de la OLP sobre la base del Programa Nacional Escalonado: la autodeterminación, un estado independiente sobre las fronteras de junio de 1967, el derecho de los refugiados al retorno; o sea el Frente Nacional en la etapa de la liberación nacional contra la ocupación y la colonización israelí, y contra el imperialismo norteamericano aliado de Israel.

A manos de la derecha y centroderecha palestinas (Al-Fatah) y la derecha del islam político (Hamas) se produjo la lucha por el poder en Gaza y Cisjordania.

Nuestra lucha interna palestina se dirige hacia la reconstrucción de la unidad nacional bajo la acción y la iniciativa de la izquierda, y junto a nosotros están fuerzas liberales y sectores populares. Hemos logrado, mediante el diálogo nacional abarcador, la firma del Programa del 4 de Mayo de 2011, en El Cairo, para poner fin a la división y reconstruir las instituciones de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y de la OLP, mediante el retorno a la palabra del pueblo en elecciones amplias globales acorde al principio de la representatividad proporcional. Los intereses sectarios derechistas en Al-Fatah y Hamas, los intereses de los ejes regionales en el Medio Oriente y las intervenciones norteamericanas impiden la implementación de esos objetivos.

Estamos seguros de la victoria, junto a nuestro pueblo y las fuerzas de la liberación y del progreso en el mundo lograremos “derrotar la división y reconstruir la coalición de la unidad nacional en el seno de la OLP”.

EGA-Bajo los auspicios de Estados Unidos y su Secretario de Estado John Kerry, Abu Mazen, a nombre de la Autoridad Nacional Palestina ha anunciado que participará en una nueva ronda de las llamadas “negociaciones de paz”, a pesar de que el estado sionista continúa sus planes expansionistas y construye nuevos asentamientos en los territorios ocupados. ¿Nos puede explicar la posición del FDLP sobre esto?

NH-La decisión del equipo negociador palestino de participar en las negociaciones sobre las bases planteadas por el Secretario de Estado Norteamericano John Kerry, es un craso error y un retorno a las antiguas fórmulas... o sea a lo anterior a “la resolución de la ONU de reconocer al Estado de Palestina sobre las fronteras de 1967, y su capital, la ocupada Jerusalén Este”, el 29 de Noviembre de 2012. Esta decisión contradice abiertamente el consenso nacional palestino, la decisión unánime del Comité Ejecutivo de la OLP, de rechazar la convocatoria norteamericana a continuar las negociaciones, porque “los entendimientos de Kerry” no están hechos sobre la base de las fronteras de 1967, del Estado de Palestina, el cese total de la colonización en Jerusalén y Cisjordania, y garantizar los derechos de los refugiados en virtud de la Resolución Internacional 194.

El Movimiento Nacional Palestino, con todas sus fuerzas, destacamentos políticos y personalidades patrióticas de todas las tendencias, acordaron por consenso, en los diálogos de El Cairo (diciembre 2012 y febrero 2013) la necesidad, para proseguir el proceso negociador, de que existan bases que respondan a los derechos nacionales, los cuales son:

El cese total por parte de Israel de la colonización en las ocupadas Jerusalén Este y Cisjordania, por ser acción ilegal y contradictoria a las resoluciones de la ONU, y cuyo objetivo es impedir el surgimiento del estado palestino independiente de plena soberanía, que goce de continuidad geográfica.

El reconocimiento israelí de las fronteras del 4 de Junio de 1967 como base para trazar los límites fronterizos del Estado Palestino Independiente, y su capital la ocupada parte árabe de Jerusalén.

El reconocimiento de las resoluciones de la legalidad internacional como referente para el proceso negociador, incluyendo la Resolución 491 de la Asamblea General de la ONU, adoptada el 29 de noviembre de 2012, “el reconocimiento del Estado de Palestina, sobre las fronteras del 4 de Junio de 1967, y su capital Jerusalén Este” como miembro observador de la Asamblea General de la ONU, sin afectar el estatus representativo de la OLP, así como reconocer el derecho de los refugiados al retorno.

Liberar a los prisioneros veteranos, detenidos antes de la firma del Acuerdo de Oslo (El Cairo, Mayo 1994) y son 104 prisioneros.

Estas bases no son condiciones previas que impone la parte palestina, sino son bases internacionales imprescindibles para salir del círculo vicioso de las vanas e infructuosas negociaciones, sin tomar como referencia las resoluciones de la legalidad internacional. Esas inútiles negociaciones con los gobiernos israelíes han continuado a lo largo de 20 años (1993-2013) sin alcanzar progreso sensible y solo sirvieron como una cobertura para perpetuar la ocupación, y continuar sus prácticas colonizadoras que se duplicaron seis veces durante las negociaciones y las guerras de ocupación contra Cisjordania y la Franja de Gaza.

Las lecciones de veinte años de negociaciones corroboran la necesidad de las citadas bases para darle lugar a unas negociaciones serias y equitativas, que pongan fin a la ocupación y a la colonización, y a los sufrimientos del pueblo palestino y de sus prisioneros y detenidos, y abran las puertas a un estado Palestino Independiente, con su capital Jerusalén.

Al amparo de, y sobre esas bases se impulsó la unidad nacional palestina en los diálogos de El Cairo, y se decidió dar una nueva oportunidad al proceso negociador, siendo una de las opciones que podrían permitir el alcance de los objetivos del pueblo palestino, sin desdeñar otras opciones, ante el rechazo oficial israelí a las bases de la legalidad internacional, y en primer lugar, a poner freno al avance de la colonización, así como su rechazo a reconocer las fronteras del 4 de junio como fronteras del estado palestino.

Las negociaciones que tuvieron lugar en Washington, como punto de partida, el 30 de julio del 2013, no pueden conducir a las bases y requisitos indispensables para un arreglo político equilibrado, que garantice los derechos y los intereses del pueblo palestino, ya que se han constituido sobre bases desequilibradas, que constituyen el preámbulo a graves consecuencias que pueden tener lugar en el período trazado para las mismas:

La colonización no cesó, sino que se incentivó con creces tras una serie de decisiones israelíes de construir más de cinco mil nuevas viviendas, además de las que ya recibieron asignaciones anteriormente, y se dieron los primeros pasos a su ejecución. La próxima etapa escenificará una competición y choque frontal desenfrenado entre un proceso negociador sin horizontes para arreglos políticos equilibrados, por una parte, mientras por la otra, se intensifican proyectos de colonización en Jerusalén y Cisjordania, lo cual convertiría las pláticas en un proceso absurdo, especialmente ante una agudización de la colonización dirigida a impedir la creación del estado palestino.

El equipo negociador palestino dejó de exigir a Israel el reconocimiento de las líneas del 4 de Junio de 1967 como base para delimitar las fronteras entre los dos estados, cediendo así a la exigencia israelí de vincular ¨los temas de la seguridad y de las fronteras¨, y considerar que la base para trazar las fronteras es proporcionar ¨primero fronteras seguras¨ para Israel, tal como lo traza el propio estado israelí, y no las resoluciones de la legalidad internacional, que reconoció al Estado de Palestina sobre las fronteras de 1967, en otras palabras, que los territorios palestinos son 'territorios ocupados' y no 'territorios en litigio' .

El equipo negociador palestino renunció a tomar como vinculantes las resoluciones de la legalidad internacional y como referente para el proceso negociador, y admitió el principio del arbitraje norteamericano para dirimir las diferencias, lo cual en sí hace que las negociaciones sean su propio referente.

Al comprometerse a no recurrir a los acápites de aceptar a Palestina como miembro observador en la ONU a lo largo del período que dura el proceso, el negociador palestino desechó una de las armas más efectivas en sus manos: el del arbitraje internacional, el referente internacional del conflicto, y de despojar a la ocupación de su legalidad, mediante el recurso a la Corte Internacional de Justicia, el Tribunal Penal Internacional, el Consejo de Derechos Humanos y demás instituciones de la ONU (en total son 63 organismos e instituciones) y la aplicación del IV Convenio de Ginebra.

Nosotros en el Frente Democrático para la Liberación de Palestina, rechazamos la participación palestina en las negociaciones convocadas por Washington, porque no cuentan con las bases necesarias y seguras para llegar a resultados que brinden al pueblo palestino la posibilidad de alcanzar sus derechos e intereses nacionales. Las garantías norteamericanas presentadas a la parte palestina sin comprometer a Israel no alteran en nada la esencia del proceso. La experiencia del pueblo palestino con las promesas y mensajes norteamericanos es rica en lecciones, pero solo amargas, entre las que figuran los mensajes de Clinton, las promesas de Bush Jr, Barack Obama, en su mensaje en El Cairo el 4 de Junio de 2009, así como de muchos altos funcionarios de EEUU. Las promesas norteamericanas son promesas nada más, que vuelan en pedazos gracias a las garantías que EEUU. dan a cambio a Israel, y al fin y al cabo, se convierten en compromisos obligatorios para EEUU a cambio de desvincularse de las promesas dadas a los palestinos.

Nosotros en el Frente Democrático para la Liberación de Palestina, hacemos un llamado a las fuerzas, destacamentos, sindicatos, mujeres, jóvenes, personalidades; a la más amplia movilización política, popular e informática, contra la decisión de participar en dichas negociaciones, y ejercer las presiones sobre el equipo negociador palestino por medio de todas las vías democráticas, para dar marcha atrás a su decisión; y a cambio dirigirse a la Asamblea General de la ONU, en su nuevo período de sesiones, así como a las instituciones internacionales, para presentar nuevamente a la causa palestina como causa de un movimiento de liberación e independencia nacionales, como causa de un pueblo bajo la ocupación, e incorporarse a la membresía de la Corte Internacional de Justicia, el Tribunal Penal Internacional, los Convenios de Ginebra, y llamar a la comunidad internacional y a las instituciones de la ONU para poner en vigor las resoluciones de la legalidad internacional, sobre todo la resolución para reconocer al Estado de Palestina como miembro observador.

El FDLP rechaza la estrategia que considera a las negociaciones como única opción para solucionar las cuestiones del conflicto con el enemigo israelí, y reafirma que la resistencia popular total, en la que toman parte todas las clases, sectores y estratos del pueblo, y todos sus destacamentos políticos sigue siendo la opción principal, porque a través de esa resistencia y bajo su presión se puede iniciar un proceso político, entre el ocupado Estado de Palestina, y el ocupante Estado de Israel. Gracias a la resistencia popular y a las presiones que puede ejercer, se rectificará el proceso político y tomará sus dimensiones internacionales, y logrará sacudirse de la tutela norteamericana unilateral para encaminarse de nuevo al seno del auspicio internacional apoyándose en las resoluciones de la legalidad internacional.

La política de espera seguida por la ANP con la esperanza de producirse presiones norteamericanas e internacionales que obliguen a la parte israelí a admitir las bases y el referente internacional para el proceso negociador, lleva ya más de veinte años y solo nos condujo a un callejón sin salida, y lo único que logró es acumular las presiones populares que exigen poner fin a esa política y seguir una política alternativa que vincula las negociaciones al cese total de la colonización, y el reconocimiento de las fronteras del 4 de Junio de 1967 como base de las fronteras del Estado de Palestina.

 
Fuente:Rebelión
 

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