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De la eliminación del derecho al retorno al proyecto palestino ante Naciones Unidas
Por: Moatasem Hamadeh
12 de diciembre del 2012
 

He leído más de una vez el texto del proyecto de resolución para obtener el estatus de estado no-miembro de la ONU para el estado palestino, que será sometido a votación en la Asamblea General de la ONU el 29 de este mes, en el aniversario de la resolución 181, que dividió Palestina en dos estados. La ONU, luego, convirtió esta fecha en un día internacional de solidaridad con el pueblo palestino y sus legítimos derechos inalienables. Atrajo mi atención la frase que dice “una solución justa para la cuestión de los refugiados palestinos de acuerdo a la resolución 194/3 del 11-12-1948”. Esta frase tergiversa el verdadero significado de la resolución 194, en tanto no menciona el “derecho al retorno” y deja la puerta abierta a la así llamada “solución justa”. Si ahondamos en la frase “una solución justa”, encontramos que implica una solución negociada con la parte israelí. Esto nos vuelve a la posición del negociador palestino y su predisposición a ofrecer considerables concesiones de los fundamentos de los legítimos derechos nacionales inalienables del pueblo palestino.

El texto del proyecto palestino fue revelado pocos días después de los comentarios del presidente Mahmoud Abbas sobre el derecho al retorno, por el Canal 2 [de la TV israelí]. Esos comentarios provocaron la reacción de la mayoría de los palestinos, incluyendo muchas fuerzas palestinas, lo que significa que la dirigencia palestina que redactó la resolución no tomó en consideración a la opinión pública palestina con todas sus tendencias, y que esta dirigencia está determinada a renunciar al derecho al retorno para ofrecerlo como parte del precio a pagar al negociador israelí por el estado palestino, sin considerar las fronteras del 4 de junio 1967, porque el negociador palestino está dispuesto a intercambiar la tierra que contiene los grandes asentamientos en Cisjordania por otras porciones de tierra en Israel junto a una posición ambigua sobre Jerusalén.

También atrajo nuestra atención que el texto palestino fuera revelado después de que la parte israelí planteara la cuestión de los inmigrantes judíos que salieron de los países árabes voluntariamente, reclamando su derecho a ser indemnizados.

Esto revela el estancamiento del negociador palestino y cuán incapaz es para entrar en la batalla política con el enemigo israelí.

La Resolución 194 claramente habla sobre la necesidad del retorno de los palestinos a sus casas y propiedades, además de la indemnización por los daños morales y físicos y las pérdidas materiales.

Además, la Resolución 194 establece que el derecho al retorno abarca a todos los refugiados palestinos que deseen regresar, y ninguna de las partes tiene derecho a impedir su retorno ni a vincular el retorno de los refugiados con cualesquiera condiciones o cantidades.

Sin embargo, el texto del proyecto de resolución palestino socava la interpretación jurídica autorizada adoptada por el comité de la organización internacional y contradice la opinión consultiva de La Haya respecto al muro del apartheid en Cisjordania.

Si el negociador palestino trata de cubrir sus concesiones sobre el derecho al retorno afirmando que lo que sucedió con el proyecto de resolución es lo mismo que sucedió con la Hoja de Ruta y la Iniciativa Árabe de Paz, la respuesta a esta afirmación es la siguiente:

Las decisiones de la institución palestina son vinculantes y anteriores a la Iniciativa Árabe de Paz y la Hoja de Ruta. Además, el documento del Acuerdo Nacional claramente manifiesta el derecho de los refugiados a retornar a sus hogares y propiedades. La pregunta es ¿por qué la Autoridad Palestina es tan entusiasta con sus compromisos con el Mapa de Ruta y la Iniciativa Árabe de Paz, que han quedado en punto muerto, y en cambio ignora y viola las decisiones de la institución palestina?

Para no perdernos en la maraña de las iniciativas, prestemos atención a la frase “una solución justa y acordada para la cuestión de los palestinos” que aparece en la edición francesa del libro de Shimon Peres “Peacetime”. Peres se negó rotundamente al retorno de los refugiados palestinos a sus casas y propiedades. Él abogó por el retorno de los refugiados palestinos al “estado palestino” a cambio del retorno de los judíos a Israel. Vemos que aquello por lo que Peres abogó es ahora parte de la retórica de algunos negociadores y algunos dirigentes palestinos.

Algunos asesores trataron de justificar las declaraciones del presidente Mahmoud Abbas al canal israelí alegando que fueron opiniones personales, aunque se sabe que los obsequios por lo general no expresan una opinión personal cuando se trata de asuntos nacionales establecidos en la constitución o por las instituciones pertinentes.

Lo que ocurrió con la decisión palestina sobre la cuestión de los refugiados socava el argumento de los asesores pues lo que se presentó como una opinión personal se convirtió en un documento oficial ofrecido a la Asamblea General de la ONU.

Entonces, preguntamos lo siguiente, ¿quién tomó la decisión de formular un documento oficial contario a las decisiones de la legitimidad palestina representada por el Consejo Nacional? ¿El Comité Ejecutivo ha sido informado sobre este proyecto?

Se requiere ahora que el Comité Ejecutivo de la OLP responda claramente. Si fue informado, entonces fue parte de una concesión rechazada a nivel nacional. Si no fue informado, se requiere que restablezca su prestigio por ser el principal liderazgo del pueblo palestino. Este liderazgo y el pueblo palestino no deben ser engañados. Deben ser consultados antes de dar cualquier paso importante.

 

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