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Hana Shalabi: un paso más hacia la victoria de la resistencia popular palestina
Por: B. Esseddin
8 de abril del 2012
 

"Nuestra libertad es más fuerte que las celdas de la ocupación" (Hana Shalabi)

Hana Shalabi, 29 años, del pueblo de Burqin, distrito de Jenin, al norte de Cisjordania ocupada, es una de los nueve hijos de una familia de campesinos. Ella comenzó una huelga de hambre el 16 de febrero de 2012, desde el momento en que fue sacada por la fuerza de su casa por soldados de la ocupación israelí, en protesta contra los arrestos sin cargos ni juicio, que la ocupación llama “detención administrativa”, contra el maltrato hacia los prisioneros palestinos y contra la larga lista de injusticias cometidas por Israel contra los palestinos. Y, como en el caso de Khader Adnan, esta detención no era la primera, ni ella es la última palestina que tiene la fortaleza de sostener una larga huelga de hambre: otros 30 prisioneros palestinos, antes de que Hana de por finalizada la suya, tomaron su puesto en este camino largo y difícil pero seguro, que lleva a la libertad: el camino de la resistencia.

PRIMER SECUESTRO

Hana fue secuestrada de su casa familiar el 14 de septiembre de 2009, a la 1:30 de la madrugada, por soldados israelíes que llegaron en 12 jeeps militares, rodearon su casa, ordenaron a toda la familia salir a la calle, requisaron minuciosamente la casa, arrancaron de la pared cuadros de su hermano Samer, que fue asesinado por el ejército israelí en 2005, los rompieron y caminaron sobre los pedazos frente a toda la familia y golpearon en el pecho con un arma a su padre, de 63 años, cuando éste quiso proteger a su hija de los continuos insultos que los soldados proferían.

Luego esposaron a Hana con grilletes plásticos dolorosamente apretados alrededor de sus muñecas, la arrastraron y empujaron dentro de un jeep militar, en el que la trasladaron al centro de detención de Salem, golpeándola e insultándola durante todo el trayecto. Del centro de Salem fue llevada al centro de detención de Kishon en Israel, donde se inició el interrogatorio.

Allí, fue puesta en confinamiento solitario durante 8 días consecutivos, en una celda de 6m2 sin ventanas y por lo tanto sin luz natural, con sólo un colchón y un baño y muy sucia. Fue sometida a extenuantes sesiones de interrogatorio todos los días (desde las 10 de la mañana hasta últimas horas de la tarde), acoso sexual y violencia física. Luego de este período, la retuvieron allí por 9 días más.

El 29 de septiembre de 2009, el comandante militar israelí Ilan Malka emitió una orden de detención administrativa por 6 meses contra Hana, bajo sospecha de amenaza para la "seguridad de la zona". La orden expiraría el 28 de marzo de 2010. Pero en la revisión de la orden, el 5 de octubre de 2009 en el Tribunal de detenidos administrativos de la base militar de Ofer (cerca de la ciudad cisjordana de Ramallah), el juez militar Ilan Nun confirmó la orden por 6 meses, y basado en la "información secreta" de la fiscalía militar [inaccesible para la detenida y sus abogados], declaró que Hana tenía la “intención” de llevar a cabo un "ataque terrorista".

17 días de investigación de la Agencia de Seguridad Israelí, incluyendo 8 días consecutivos de interrogatorios no probaron las sospechas que pesaban sobre Hana y como todos sabemos, la "intención" no se puede probar.

Como ya dijimos mil veces, las órdenes de detención administrativa son emitidas por un comandante militar israelí, y son revisadas y apeladas por un tribunal militar, y a los abogados y los detenidos se les prohíbe el acceso a dicha "información secreta" utilizada como base para las órdenes de detención, impidiendo absolutamente una defensa tal como estipula la ley internacional al establecer el derecho a juicio justo.

Los abogados de Hana interpusieron un recurso contra su orden de detención administrativa, pero la apelación fue rechazada. Hana quedó entonces recluida, sin cargos ni juicio, hasta el 13 de marzo de 2010.

Como se ve, todo este procedimiento de las autoridades israelíes de ocupación, no es más que una farsa jurídica y una burla a la Ley y a la justicia. No sólo violan las leyes mediante el incumplimiento de las normas de tratamiento hacia los detenidos, sino que no respetan las leyes en ninguno de los pasos de todo este procedimiento, que no podríamos llamar “legal” ni “jurídico”, porque es ilegal, antijurídico y absolutamente perverso. Jamás tienen motivo fundado para detener, ni para mantener bajo arresto a ningún palestino, pues, digámoslo claro: ser palestino y/o ser un palestino que resiste contra la ocupación de su patria, no es un delito… Muy por el contrario, la ley protege el derecho de resistencia contra la opresión foránea. Este es un derecho consagrado por la ley internacional, reafirmado por la Resolución 3070 de la Asamblea General de la ONU, año 1973, que reconoce: “la legitimidad de la lucha de los pueblos por librarse de la dominación colonial extranjera y de la subyugación foránea por todos los medios posibles, incluida la lucha armada”.

Antes de ser trasladada a la prisión de HaSharon, Hana pasó un total de 17 días en el Centro de Detención de Kishon, donde no se le proporcionó ni una sola vez ropa limpia. Continuó detenida en condiciones similares a las del interrogatorio durante 3 días después de la emisión de la orden de detención administrativa.

El 1 de octubre de 2009, fue finalmente trasladada a la Sección 2 de la prisión de HaSharon, donde la colocaron en la misma sección que las delincuentes criminales de Israel, con el objetivo nada disimulado de exponer a Hana a los maltratos de dichas reas (que vaya uno a saber qué habrán hecho para ser consideradas “delincuentes criminales” por un estado inventado y gobernado desde siempre por criminales de guerra y de los otros).

La abogada de Addameer, Safa Abdo, presentó una denuncia ante la administración de la prisión sobre las condiciones de detención de Hana. El 25 de octubre de 2009, después de permanecer durante 25 días entre delincuentes israelíes, fue trasladada finalmente a la Sección 12 de la prisión de Hasharon con las otras prisioneras palestinas.

Permaneció recluida en HaSharon, una de las mayores instalaciones penitenciarias de Israel, junto con aproximadamente 18 prisioneras palestinas. El edificio que ahora constituye el complejo de la prisión sirvió como sede de la policía montada británica durante el mandato británico en Palestina y, como tal, no fue diseñado para el encarcelamiento, por lo tanto las prisioneras palestinas (al igual que los prisioneros palestinos varones) son expuestas a duras condiciones de detención: humedad, hacinamiento, falta de luz natural y ventilación adecuada, así como inexistentes condiciones de higiene.

El martes 16 de marzo de 2010, un juez militar confirmó la segunda orden de detención administrativa para Hana por un período de 6 meses, del 13 marzo 2010 al 12 septiembre 2010. Sus abogados presentaron una apelación, pero fue rechazada. El 12 de septiembre de 2010, la orden de detención administrativa fue prorrogada por otro período de 6 meses. En marzo de 2011, su orden fue renovada una vez más, y en julio de 2011 fue renovada por cuarta vez, hasta el 09 de noviembre de 2011. Finalmente fue liberada de prisión el 18 de octubre de 2011, según el acuerdo de intercambio de prisioneros entre el Gobierno israelí y Hamas, por el cual 1.027 prisioneros políticos palestinos fueron liberados a cambio de soldado israelí Gilad Shalit.

SEGUNDO SECUESTRO Y COMIENZO DE LA HUELGA DE HAMBRE

Hana fue nuevamente secuestrada el 16 de febrero de 2012, por una banda de aproximadamente 50 soldados israelíes que irrumpieron en su casa de madrugada. 50 soldados, más un oficial de inteligencia, más un gran número de perros. Antes de eso, habían irrumpido en casa de su hermano con todos los perros, aterrorizando a los niños. Cuando entraron en casa de Hana, hicieron salir a la calle a casi todos, menos al padre y al hermano mayor, a los que mantuvieron en una habitación.

Después de registrar toda la casa, el oficial de inteligencia, dijo que traían una orden de detención, la cual nunca exhibió y si lo hubiera hecho, sería igualmente ilegal. No hay ninguna ley que permita irrumpir en casa de un ciudadano, en mitad de la noche, golpearlo, insultarlo, golpear e insultar a los miembros de su familia, destrozar sus pertenencias y luego arrastrarlo por la fuerza, con los ojos vendados y las manos engrilladas, a un vehículo militar obligándolo a permanecer de rodillas todo el trayecto hasta un destino desconocido. Eso se llama secuestro. Y es un delito gravísimo, sobre todo cuando es cometido por fuerzas militares de un estado. Eso es terrorismo de estado.

Fue llevada, otra vez, al centro de detención de Salem y otra vez, mantenida con los ojos vendados y las manos engrilladas en una habitación pequeña durante unas horas y otra vez golpeada, humillada, sometida a registros corporales degradantes…

Pero esta vez, Hana se declaró en huelga de hambre, desde el momento de su segundo secuestro. Comenzó allí su batalla de estómagos vacíos, que duró 43 días consecutivos. Su frágil cuerpo femenino soportó no sólo la falta de alimento, sino los innumerables castigos y chantajes, es decir torturas, que la brutalidad israelí dispensa ampliamente y en toda ocasión a todos los palestinos, especialmente a los que deciden no renunciar a sus derechos.

En esa larga lista de tormentos, Hana soportó con la frente en alto y el estómago vacío: traslado a HaSharon donde fue puesta en confinamiento solitario; traslado a Salem donde enfrentó extenuantes sesiones de maltrato, que los israelíes llaman “interrogatorio”; nuevo traslado a HaSharon; luego traslado al tribunal de Salem donde fue condenada a detención administrativa por 6 meses y a otros 7 días en confinamiento solitario; prohibición de visitas de familiares, abogados y médicos; soportó con valentía otro traslado, esta vez a la corte militar de Ofer, el 29 de marzo, sólo para escuchar que la audiencia se postergaría; soportó que la corte miliar de Ofer, realizara finalmente una “audiencia” sin su presencia ni la de sus abogados ni la de testigos, durante la cual, como era de esperarse, fue desestimada la denuncia por maltrato presentada por sus abogados; más la intervención de la tristemente célebre unidad Nahshon, que se ocupa de aportar su cuota de brutalidad en los traslados de prisioneros de una prisión a otra, de un centro de detención a otro, de un hospital a otro…

Pero, poco después de esa falsa audiencia y en un contexto de manifestaciones masivas de solidaridad con su batalla, que se multiplicaron en toda Palestina, países árabes y otras partes del mundo; proliferación de palestinos que entraron en huelga de hambre dentro y fuera de las cárceles; más la difusión que su caso tuvo en la prensa… la corte militar retrocedió y redujo el tiempo de detención administrativa de 6 a 4 meses. Hana había logrado su primera victoria.

Ella insistió sin embargo en continuar la huelga de hambre hasta ser liberada. Por lo cual tuvo que soportar otra larga lista de tormentos, entre ellos los intentos de alimentación por la fuerza, otra tortura israelí de larga data, mientras su salud se deterioraba a diario.

Los profesionales de Médicos por los DDHH-Israel, que trabajaron conjuntamente con la Asociación Addameer, pudieron ver a Hana por primera vez el 8 de marzo, cuando ella llevaba 21 días de huelga, para comprobar el grave deterioro de su salud. La visitaron por segunda vez el 12 de marzo, hallándola en peor estado aún.

La tercera visita médica que permitió el servicio penitenciario israelí a Médicos por los DDHH, fue el 19 de marzo, a 32 días de huelga. Los médicos declararon que Hana estaba en peligro mortal y exigieron que sea trasladada a un hospital para ser mantenida en observación. Finalmente fue transferida al hospital civil Meir, esa misma noche. Pero por misteriosas razones, no fue admitida en ese hospital y transferida al hospital de la prisión de Ramleh, más tarde esa noche. También en estos traslados, Hana fue tratada con violencia, su cuerpo extenuado fue además arrastrado por el piso. Después de varios forcejeos burocráticos entre el servicio penitenciario y Médicos por los DDHH, fue llevada al hospital Meir, la noche del 20 de marzo.

El 25 de marzo, a 39 días de huelga de hambre, el tribunal no sólo desestimó su apelación contra la detención administrativa, y ordenó que permaneciera detenida hasta el 23 de junio (cumpliendo los 4 meses que le había impuesto anteriormente) sino que sin considerar su débil estado de salud, la declaró única responsable por su recuperación.

Mientras tanto, las manifestaciones populares y las huelgas de hambre dentro y fuera de las cárceles en solidaridad con Hana continuaban y su caso permanecía en muchos titulares de muchos medios.

Israel volvió a retroceder, proponiendo liberarla bajo la condición de ser deportada a Gaza. Hana puso fin a su huelga de hambre el 29 de marzo, después de 44 días consecutivos de su batalla de estómagos vacíos.

Cuando llegó a Gaza, el domingo 1 de abril, dijo: “siento una mezcla de alegría y dolor, pero no me siento una deportada, en Gaza estoy en familia” y agregó “me he movido del campo de la confrontación directa con la ocupación israelí al campo de la defensa de todos los prisioneros que enfrentan a sus carceleros con su firme voluntad y tenacidad”. Luego, desde su cama en el hospital Ash-Shifa, expresó:

“A mi honrada familia, a los hijos de mi pueblo y a todos los libres del mundo, agradezco todos sus esfuerzos, todo lo que han hecho por mi y por los prisioneros, y deseo que entiendan mi posición y mi decisión, que fue libre y no una debilidad de mi parte. Sostuve una huelga de hambre por 44 días, perdí 20 kilos, con el objetivo de seguir el camino iniciado por mi luchador hermano Khader Adnan, y después de haberme asegurado que mis hermanos prisioneros siguen este camino, como Bilal Theyab, Thaer Halhalah y otros, debí interrumpir la huelga de hambre cuando mi salud llegó a un estado muy grave y empecé a sangrar. Y elegí trasladarme a Gaza, que es la otra mitad de mi patria y allí estoy en familia y con mi pueblo, durante 3 años, y luego volveré a mi pueblo y a mi familia en Jenin. Espero que comprendan mi decisión y que continuemos juntos apoyando a todos aquellos que están luchando su batalla por la patria y los prisioneros”.

Los pueblos que se elevan a las alturas de la razón y la justicia, no podrán jamás ser sometidos por la fuerza.

 
Fuente: Asociación Addameer, Maan News Agency, Agenzia Stampa Infopal, Palestinian Information Center, WAFA, Filistin Al-Yaum, Group 194, Al-Hourriah.
 

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