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La Intifada: Principal Objetivo en el Programa Nacional
Por: Mohammad Al-Sahli
9 de octubre de 2019

La situación en los territorios palestinos ocupados estalló después de que Ariel Sharon irrumpió en el patio de la mezquita de Al-Aqsa en el otoño de 2000.

Este acto de violencia, agresión y provocación representó la chispa que encendió el depósito de pólvora y explotó las tensiones populares y políticas palestinas, siete años después de la firma de los Acuerdos de Oslo y más de un año después del final del llamado período de transición.

La Intifada, que estalló después de la provocación de Sharon, fue esencialmente una reacción a una ecuación que los Acuerdos de Oslo intentaron consolidar, basada en imponer la convivencia eterna entre la ocupación y el pueblo palestino, según un acuerdo basado en un principio israelí que dice: "Lo que es mío es mío y lo que es tuyo es mío... y tuyo".

Por esta razón, el lema principal de la Intifada era la independencia efectiva basada en derrotar la ocupación en todos los territorios palestinos ocupados. En esa dirección, en primer lugar, Oslo debería haber sido eliminado de la agenda oficial palestina.

En los primeros años después de la firma de los Acuerdos los medios de la Autoridad Palestina se dedicaron a difundir optimismo con vistas al final de los años difíciles para los palestinos y el inicio del estado de prosperidad y crecimiento que se lograría de la mano de Oslo en las áreas de la AP, que se transformaría en un Estado palestino independiente, poniendo fin a décadas de la ocupación que comenzó con la agresión de junio de 1967.

Es notable, entonces, que el optimismo difundido a los palestinos haya provenido desde variados puntos, especialmente de Washington, que mantuvo en su retórica oficial el eslogan del establecimiento del Estado palestino hasta que el gobierno de Trump llegó al poder a principios de 2017. Incluso Tel Aviv no contradijo al principio este objetivo. Las declaraciones de Rabin en aquel momento se limitaron al calendario establecido en el texto de los Acuerdos cuando declaró que no había fechas sagradas en ellos. El anuncio de los verdaderos objetivos israelíes en la firma de los Acuerdos se pospuso hasta después de la firma de los acuerdos económicos y de seguridad con la parte negociadora palestina.

Si bien el texto de los Acuerdos y las bases de la solución indican claramente que van en dirección contraria al camino que conduce al logro de los objetivos palestinos, quienes tomaron las decisiones manipularon las palabras al expresar su esencia y su planificado final y presionaron para sostener largas y esforzadas negociaciones, que según los arquitectos del Acuerdo se desarrollarían entre dos partes, pero que en la Cumbre de Camp David, en el verano de 2000, quedó a la vista que el negociador palestino había pasado siete años negociando en vano.

Y si bien el negociador palestino y su autoridad política descubrieron esto después de todo este periodo, este descubrimiento podría haber sido un preludio para abandonar los Acuerdos de Oslo, a condición de plantear una política contraria a la que les abrió el camino.

En el décimo noveno aniversario del estallido de la [segunda] Intifada surge una pregunta urgente: ¿cómo esta lucha colectiva, popular y política, que duró años con todo el impulso que la acompañó, se detuvo sin al menos poder forzar la salida definitiva de los Acuerdos de Oslo? Tal vez una de las razones de este fracaso sea que los autores del mencionado descubrimiento lo trataron como un hecho que se puede corregir, en caso que las otras partes de Oslo se dieran cuenta de que los palestinos tienen la capacidad de trazar un camino distinto al de una solución política.

Dentro de este enfoque del pensamiento político, la intifada, con todos los sacrificios que implicó, se convierte en un simple mensaje a Washington y Tel Aviv para corregir el proceso político sostenido según Oslo.

Por extraño que parezca, la corrección requerida por los autores del descubrimiento no se acercó a la base política y jurídica en la que se basó este proceso, sin embargo la brújula que determina la dirección de la solución política indica con precisión cuán lejos o cerca se está de cumplir con los derechos nacionales del pueblo palestino.

El problema es que el mencionado descubrimiento no afectó la esencia y los fundamentos de los Acuerdos, sino la posición de otras partes reacias a implementarlos, y esta apreciación aún rige principalmente la política oficial palestina que en muchas de sus posiciones e iniciativas cree que el principal dilema es que la ocupación no cumple con los acuerdos que firmó.

Por lo tanto, es discutible que eliminar los Acuerdos de Oslo de la agenda palestina, requiere un consenso palestino (en la práctica), que aún no está disponible, a pesar de las posiciones unánimes en varios puntos respecto a que los malos acuerdos deben ser anulados, como sucedió al iniciar el esfuerzo palestino hacia las Naciones Unidas. El liderazgo oficial palestino trabajó con notable actividad política y diplomática para que este esfuerzo fuera exitoso. Esto se reflejó positivamente al reunir el apoyo internacional y regional para ello y logró el reconocimiento de Palestina como “Estado bajo ocupación” dentro de las fronteras anteriores al 4 de junio de 1967, con su capital en Jerusalén Este. Pero lo que sucedió con el "descubrimiento" en 2000 se repitió con el esfuerzo palestino en 2012, después de convertirse en un mensaje destinado a atraer mejores ofertas de negociación.

Después de la llegada del gobierno de Trump al poder, el consenso palestino se amplió para incluir la posición sobre los Acuerdos de Oslo y el "acuerdo de Trump" al mismo tiempo. Se supone que esto conduce a resultados prácticos que terminan con la etapa de enviar mensajes que han perdido su dirección válida, siguiendo las posiciones y acciones estadounidenses contra los derechos palestinos y la agresión del proyecto sionista en los territorios palestinos ocupados.

Esta vez, excede el límite requerido tomar posiciones políticas hacia una estrategia diferente para poder apostar a un acuerdo político, por dos grandes razones: primero, no hay un socio calificado para embarcarse en un acuerdo político, y segundo, hablar de un acuerdo sin garantizar el imperio de las resoluciones del derecho internacional y el patrocinio de Naciones Unidas en una conferencia internacional nos llevará de vuelta al punto de partida.

El único camino abierto ante los palestinos comienza con la revalorización del proyecto nacional palestino y su principal emblema, que es resistir la ocupación con todos los medios disponibles, incluida la resistencia popular

El único camino abierto ante los palestinos comienza con la revalorización del proyecto nacional palestino y su principal objetivo, que es resistir la ocupación con todos los medios disponibles, incluida la resistencia popular, que debe ser apoyada y desarrollada hacia una Intifada integral, que no puede ser convertida en mensajes hacia cualquier dirección.

 
Fuente: dflp-palestine.net; alhourriah.org
 

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