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EDITORIALES

 

Aniversario 71 de Al-Nakba
Mayo 2019
 

• Los llamamientos para enfrentar los desafíos resultantes de Al-Nakba no se logran con la política absolutista en la decisión, el aferramiento a los restos de Oslo y la interrupción de las decisiones de los consejos Central y Nacional, además de perpetuar la división;

• Orientar y corregir las relaciones dentro de la OLP y reconstruirlas sobre una base de una coalición es una condición necesaria para proteger la OLP, desarrollar su desempeño y fortalecer su posición política y representativa;

• Proporcionar mecanismos de lucha para coordinar la acción de combate junto a nuestra gente en los territorios del48.

El Buró Político del Frente Democrático para la Liberación de Palestina (DFLP) emitió una declaración en el aniversario 71 de la Gran Nakba Nacional, en la que dijo:

El pueblo palestino conmemora el Aniversario en un momento en que la causa y los derechos nacionales se encuentran en situación difícil y compleja, afrontando desafíos históricos que ponen la lucha palestina ante un camino tortuoso.

Se conmemora el aniversario en un momento en que se intensifica el ataque hostil contra nuestro pueblo y sus derechos nacionales:

• La administración de Trump preparó la escena política en la región para revelar el arreglo político y la eliminación de la causa palestina cuando reconoció a Jerusalén como la capital del ocupante y trasladó la embajada de EEUU a esta ciudad. Además, reconoció al estado colonial de Israel, la legalidad de los asentamientos, incluidos los focos dispersos en Cisjordania y los grandes bloques que rodean Jerusalén y otras ciudades palestinas. Impuso un bloqueo financiero en Cisjordania y cerró la Oficina de la OLP en Washington, y el Congreso de EEUU continúa incluyendo a la OLP en la lista del "terrorismo". Impuso un bloqueo financiero a la agencia UNRWA y pidió públicamente eliminar el derecho al retorno y eliminar la causa de los refugiados, deslegitimando a millones de refugiados palestinos. Reconoció la autoridad de Israel sobre los Altos del Golán sirios ocupados. También, ejerció presión sobre las capitales árabes para formular una nueva estructura, integrando a Israel en la región, en una alianza hostil a las fuerzas de la liberación y el progreso árabes, así como a Irán, con el pretexto de que este país constituye una amenaza real para la región. Es más, no dejó de amenazar con imponer sanciones adicionales a nuestro pueblo, a la ANP y a la OLP, parahacer pasarel “Acuerdo” de Trump, usando el poder del vandalismo y la violación de las resoluciones relevantes del derecho internacional y sus leyes que rigen las relaciones entre los Estados y los pueblos.

• Al mismo tiempo, el Estado ocupante continúa sus provocaciones mediante una política de agresión fascista contra nuestro pueblo, basada en la expansión de los asentamientos y la construcción de miles de apartamentos en las colonias para aumentar el número de colonos a un millón, en Jerusalén y Cisjordania. Y a la vez, inventar leyes injustas para expulsar a los habitantes de Jerusalén, imponer un asedio económico y de seguridad en esta ciudad y destruir los elementos de cohesión de la sociedad palestina, en todos los ámbitos: económico, sanitario, educativo, cultural y social. Además de aumentar la sangrienta represión asesinando en las calles a los hijos de nuestro pueblo, meter a miles en prisión, demoler casas, confiscar las tierras, destruir cultivos y armar pandillas de colonos para causar estragos en diferentes partes de Cisjordania, especialmente, en Hebrón, que está sujeta a constante judaización, empujándola a un destino semejante al de Jerusalén ocupada.

• El gobierno de Netanyahu allanó el camino, en su campaña electoral, para anexar la totalidad de Cisjordania, imponiendo un nuevo sistema de autonomía palestina en una acción que intenta destruir los cimientos materiales del Proyecto Nacional Palestino para crear un Estado independiente y soberano con su capital Jerusalén Oriental ocupada en las fronteras anteriores al 5 de junio de 1967 y para solucionar la causa de los refugiados, en virtud de la Resolución 194 que les garantiza el derecho al retorno a sus hogares y propiedades de donde fueron expulsados en 1948.

Sin embargo el Movimiento Popular Palestino aumenta en Jerusalén, Cisjordania y la Franja de Gaza, a pesar de las presiones ejercidas por las fuerzas contrarias, lo cual quedó demostrado en:

• Las marchas por el retorno y el levantamiento del bloqueo en Gaza y el creciente papel de la resistencia armada a través de su Centro de Operaciones Conjuntas, que confirmó, en la reciente confrontación, su capacidad para crear un equilibrio en la correlación de fuerzas para disuadir y borrarla página donde Gaza estaba a merced del instrumento del asesinato y la agresión israelí, sin una respuesta que rechazara su política fascista. Que el ocupante se someta a los acuerdos de tregua (descubiertos sus intentos de escapar) y acepte la disminución de las medidas de asedio contra Gaza y aumentar los suministros para que Gaza vuelva a la normalidad, no sería más que un fruto de la heroica resistencia de nuestro pueblo y el desarrollo de su capacidad de combate.

• El aumento de las operaciones individuales de jóvenes de nuestro pueblo en Cisjordania y la propagación de enfrentamientos semanales aislados con el ocupante en defensa de la tierra y el gran apego popular en Cisjordania, Jerusalén y Gaza al Movimiento de los Prisioneros en su resistencia heroica frente a las administraciones penitenciarias israelíes. También en las sublevaciones populares de nuestro pueblo en Jerusalén en defensa de su ciudad, la capital del Estado palestino y sus sitios sagrados islámicos y cristianos contra las políticas israelíes de confiscación y judaización, incluida la imposición de la división de tiempo y espacio respecto a la mezquita de Al-Aqsa, además de la confiscación de bienes eclesiásticos, con el pretexto de supuestas deudas de tasas e impuestos.

Los movimientos nacionales izquierdistas, democráticos y liberales palestinos se dieron cuenta de que los Acuerdos de Oslo, la Hoja de Ruta y otros proyectos en decadencia llegaron al impasse, por lo que el FDLP impulsó con las demás fuerzas el diálogo nacional palestino en El Cairo, en marzo de 2005, para alcanzar un consenso, corregir el contexto nacional y decidir reformar la institución nacional en la OLP, para responder a los desafíos y reivindicaciones futuras. La segunda ronda de diálogo posterior entre Ramallah y Gaza, el 26 de junio de 2006, desarrolló los resultados al establecer los principales títulos y las líneas importantes para pasarla página de Oslo y reconsiderar el programa nacional, el programa del retorno, la autodeterminación y la independencia. Se reafirmó sobre esto en los diálogos nacionales globales en El Cairo en los años 2011 y 2013 y en las decisiones del Consejo Central Palestino el 5/3/2015, que constituyeron un paso cualitativo hacia el trabajo para cerrar la página de Oslo y sus obligaciones y compromisos a favor de redefinir la relación con el Estado de la ocupación.

Con el paso de Trump el 12/6/2017 de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel, la 28ª sesión del Consejo Central del 15/1/2018 desarrolló las decisiones de la sesión del 5/3/2015, luego se reafirmó sobre dichas decisiones con desarrollos sustanciales en la sesión del Consejo Nacional el 30/4/2018. La serie de decisiones importantes, históricas y esenciales tomadas por consenso nacional dentro de la institución nacional forman una base sólida para responder al Acuerdo de Trump y las políticas del Estado ocupante, desarrollan el rol y la acción del movimiento de masas y salvaguardan la causa y los derechos nacionales, pero aún existen obstáculos en el camino de esta política y la nueva estrategia nacional alternativa a Oslo que son:

1) El liderazgo oficial palestino continua la política de exclusivismo y unilateralismo de la decisión y la marginación de la institución nacional, también la despoja de sus facultades y la convierte en una estructura vacía, además de interrumpir las decisiones de las sesiones del Consejo Central (27 y 28) y la sesión del Consejo Nacional (23) y adopta políticas de puertas giratorias y remisiones a los comités de estudio y mecanismos falsos delineados para huir de las obligaciones de aplicar las decisiones aprobadas por los consejos. Por lo tanto, las decisiones del consenso aún son interrumpidas y el juego de remisiones y de la política de la puerta giratoria continúan dominando, como en la reciente convocatoria de una nueva sesión del Consejo Central, sin anticiparse a la aplicación y ejecución de lo acordado. Lo anterior confirma que la política de perturbar las decisiones del consenso nacional aún existe y la política de rechazo verbal del Acuerdo con Trump está prevaleciendo, pese a las medidas aceleradas de los preparativos para anunciar los detalles del Acuerdo para imponerlo a las partes afines en la Región.

2) Continúa la división destructiva entre los movimientos de Al-Fatah y Hamas y la insistencia de las dos partes en perturbar las decisiones de las sesiones de diálogo nacional y sus diálogos bilaterales, como la última sesión de diálogo bilateral en El Cairo el 12/7/2017, y el diálogo nacional en El Cairo el 22/11/2017. La división ha dañado la vida política palestina y ha abierto la puerta a todas las formas de interferencia externa en los asuntos palestinos, incluida la intervención israelí, como dejó claro Netanyahu sobre los beneficios logrados de su gobierno y de los proyectos, planes e intenciones para perpetuar la división y sembrar los obstáculos ante cualquier intento de poner fin a la división.

3) La consecuencia de la política de exclusividad y absolutismo sobre la situación interna de debilidad y fragmentación en la OLP, especialmente después de que la dirección oficial adoptara la política de exclusión, es la eliminación del principio del diálogo nacional de sus cálculos y el recurso a la política de administración pública mediante decretos y decisiones, e incluso, la transferencia de muchos poderes del Comité Ejecutivo a los ministerios del Gobierno de la ANP. Además de perturbar la formación de la junta directiva del Fondo Nacional, recurrir a la política de retención de los derechos y salarios financieros de las facciones, instituciones e individuos, como la decisión de retener los derechos financieros de los dos frentes, Democrático y Popular. Son pasos que amenazan con transformar el sistema político palestino de un sistema democrático parlamentario coalicionista, a un sistema dictatorial, sus asuntos dirigidos por una cocina política cerrada, en sustitución de las instituciones legislativas y ejecutivas. Además de depender de países árabes y extranjeros, para liquidar las cuentas políticas con las fuerzas que se oponen a las políticas de exclusividad y monopolización, según lo seguido por el liderazgo oficial palestino.

En el 71 aniversario de la Gran Nakba Nacional y luego de la confirmación del regreso de Netanyahu al frente de la coalición de extrema derecha al gobierno y a las puertas del anuncio del Acuerdo de Trump, el Frente Democrático subraya que la estrategia política a seguir es la política nacional aprobada por la institución nacional y los diálogos de consenso nacional. El rechazo a las consecuencias de Al-Nakba y el apego a los derechos legítimos de nuestro pueblo, incluido el derecho al retorno de los refugiados a sus hogares y propiedades, contradice la política de adhesión a los Acuerdos de Oslo (Visión del Presidente 20/20/2018), de interrumpir las decisiones del Consejo Central (sesiones 27 y 28) y el Nacional (30/4/2018) y de obstaculizar los entendimientos para acabar con la división. Sin superar estas políticas, todas las declaraciones, anuncios y posiciones verbales y retóricas de rechazo al Acuerdo de Trump seguirán siendo una mera tinta sobre el papel, que solo profundizará el peligro, agudizará la crisis y expondrá la causa de nuestro pueblo a más desastres.

Por lo tanto, en el 71 aniversario de Al-Nakba, el Frente democrático llama a abandonar la política de Oslo y la política de rechazo verbal al Acuerdo de Trump y avanzar hacia la política práctica sobre el terreno y al mismo tiempo, trabajar para poner fin a la división.

Esto requiere:

Primero: trabajar para corregir y orientar las relaciones dentro de la OLP deteniendo la política individualista, absolutista y exclusivista y reconsiderar el Comité Ejecutivo de la OLP con la recuperación de sus departamentos -para poder establecer el vínculo entre ellos y entre nuestro pueblo en la patria y la diáspora- como el de educación, cultura, información, expatriados, el departamento político y el departamento árabe. También establecer un consejo directivo independiente para el Fondo Nacional, el respeto a su independencia, sin injerencia en sus asuntos, dejar de convertir el fondo público en arma para resolver diferencias políticas y personales y liberarlas cuotas de los dos frentes, Democrático y Popular, y los salarios de los funcionarios que fueron cortados por incomprensibles motivos partidistas.

Dicha situación exige un diálogo a los niveles más altos dentro de las organizaciones de la OLP, sin excepción, para acordar las modalidades de trabajo conjunto para la próxima etapa, de conformidad con el principio de participación y la Coalición Nacional, a la luz de las decisiones políticas de la institución nacional.

Segundo: Comenzar de inmediato a tomar medidas prácticas para reanudar el diálogo nacional global para poner fin a la división a través de un “comité para desarrollar la OLP” formando un gobierno de unidad nacional que incluya a todos, prepare y supervise las elecciones presidenciales y de los consejos, el legislativo de la ANP y el Nacional de la OLP con el sistema de representación proporcional (350 miembros, 150 en la patria y 200 en la diáspora) y que con la nueva formación del Consejo Nacional se celebre una nueva sesión unificada, y reelija un comité ejecutivo con completas facultades, en conformidad con los estatutos internos de la OLP.

Tercero: iniciar de inmediato la implementación de las decisiones de consenso nacional tomadas en el Consejo Central [sesiones 27 y 28] y el Consejo Nacional [23], que incluyen:

1) Retirar el reconocimiento al Estado de Israel.
2) Detener la coordinación de seguridad con la ocupación.
3) Desvincularse de la economía israelí y liberarse de las restricciones del Protocolo Económico de París.
4) Recuperar el registro de la población y de la tierra de la Administración Civil del ocupante.
5) Boicotear productos israelíes por ley vinculante.
6) Dejar de utilizar el shekel israelí.

Cuarto: Revitalizar la resistencia popular en todas sus formas, en Cisjordania y Jerusalén, y formar sus referencias nacionales, creando condiciones para un levantamiento global, en el camino de convertirse en una desobediencia nacional contra el ocupante hasta que se lleve su bastón y abandone nuestra tierra.

Quinto: Levantar todo tipo de asedio impuesto sobre la Franja de Gaza, así como apoyar su firmeza.

Sexto: Ir a Naciones Unidas con tres proyectos de resolución:

1) Solicitar la membresía activa del Estado de Palestina.
2) Pedir la protección internacional para nuestro pueblo y nuestra tierra.
3) Demandar una conferencia internacional bajo los auspicios de Naciones Unidas, en virtud de sus resoluciones referentes, bajo la supervisión de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, con un límite de tiempo y decisiones obligatorias que garanticen que nuestro pueblo se libere del ocupante y el colonialismo para lograr el Estado independiente y soberano con su capital Jerusalén Este, en las fronteras anteriores al 5 de junio de 1967 y solucionar la causa de los refugiados, de conformidad con la resolución 194 que garantiza el retorno a sus hogares y propiedades de los que fueron desplazados desde 1948.

Séptimo: elevar la relación de lucha con nuestro pueblo dentro de la entidad israelí en los territorios del 48 y construir un mecanismo que una nuestra lucha nacional contra el proyecto sionista fascista y la "ley del Estado-Nación" racista, teniendo en cuenta la especificidad de la expansión de nuestro pueblo en diferentes partes, dentro y fuera de la patria.

El Buró Político del Frente Democrático confirma que la política de rechazo verbal, las rondas de turismo político y el aumento de declaraciones, para aquellos que tienen en la mano la decisión, no cambiará una sola letra del Acuerdo de Trump. La unidad del trabajo en el terreno, es decir, la combinación entre la aplicación de las decisiones de la institución nacional para determinar la relación con el Estado ocupante, el abandono de Oslo, el fin de la división, el fin de la exclusividad y el absolutismo y la corrección de las relaciones dentro de la OLP sobre una base de coalición, es la manera de preservar el proyecto nacional y la resistencia ante los desafíos de Al-Nakba y sus efectos continuos, desde hace 71 años hasta la actualidad.

Buró Político del Frente Democrático para la Liberación de Palestina
15 de mayo de 2019

 

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