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Jerusalén en peligro
20 de julio 2017
 
 

“La mezquita de Al-Aqsa sin llamada a la oración! Sin oraciones, ni gente rezando!
Fuerzas de la ocupación israelí cerraron por completo la mezquita de Al-Aqsa, sus portones y sus puertas. E impiden la llamada a la oración, y la realización de las oraciones allí. Por primera vez en 48 años.
Cerraron todos los accesos a la Ciudad Vieja. No permiten a nadie la entrada.
Y continúan sus operativos de requisas a gran escala en todas las instalaciones de Al-Aqsa.
Las autoridades islámicas han perdido por completo el control de la mezquita. Jordania exigió a la ocupación la apertura de Al-Aqsa para los fieles.
Los palestinos realizaron las oraciones del viernes 14 de julio a las puertas de la mezquita. Y se apostaron frente a sus puertas.

Dice un palestino de Jerusalén:
- Dijimos esto más de cien veces: Jerusalén ha sido abandonada. El pueblo de Jerusalén ha sido abandonado. Al final, todos dicen ¿dónde está el pueblo de Jerusalén? Aquí estamos. Tienen que hacer algo. Sólo queda lo mucho que podemos hacer. Quedamos sólo unos cuantos de nosotros en la Ciudad Vieja y cuando ellos la cierren y cierren todas las tiendas, no quedará nada. ¿Qué podemos hacer? Ahora somos como niñas, como mujeres, sentadas a llorar a las puertas de la mezquita de Al-Aqsa.

El cierre provocó una ola de ira a gran escala. Y convocó al estallido de enfrentamientos con las fuerzas de la ocupación. En medio de un silencio árabe, popular y oficial.
¿Cuándo reaccionarán los árabes y los musulmanes?”

***

El cierre de Al-Aqsa al que alude el video se produjo a continuación de una operación de resistencia contra soldados y policías de la ocupación israelí, en los patios de Al-Aqsa, por parte de tres jóvenes procedentes del pueblo de Umm Al-Fahem (en los territorios ocupados desde 1948). En dicha operación murieron dos policías israelíes y otros fueron heridos. Los tres jóvenes fueron asesinados por fuerzas de la ocupación.

Pero Jerusalén está en peligro desde que el movimiento sionista ocupó Palestina en 1948 y, desde la ocupación de 1967, el peligro no hizo más que aumentar.

Para “judaizar” Jerusalén y convertirla en la capital de “Israel”, en violación al derecho internacional, las fuerzas armadas de la ocupación israelí cometen a diario, desde entonces, una larga lista de crímenes contra la población palestina nativa: demolición de viviendas, confiscación de propiedades, deportación y cancelación de residencia, ataques a barrios de la Ciudad Vieja y pueblos del distrito, construcción del muro del apartheid aislando a pueblos enteros, obstaculización o directo bloqueo de la libre circulación, desarraigo de árboles y quema de campos de cultivo y pastoreo, arrestos arbitrarios masivos, asesinatos a sangre fría, restricciones al acceso a lugares sagrados, ataques a lugares sagrados cristianos y musulmanes, incluidos los cementerios, peligrosas e injustificadas excavaciones bajo el predio de Al-Aqsa y barrios aledaños...

Y al mismo tiempo, insisten en: construir y ampliar sus asentamientos coloniales y rutas exclusivas para judíos, trasladar población judía israelí a la Ciudad Vieja y otras zonas del distrito de Jerusalén y entregar a sus “colonos” propiedades palestinas confiscadas. Los colonos van generalmente armados y colaboran ampliamente en la agresión contra los palestinos al amparo del ejército de ocupación.

Además, las fuerzas de la ocupación llevan muchos años obstaculizando y restringiendo la entrada de los musulmanes a la mezquita de Al-Aqsa, pero a diario escoltan a cientos de colonos judíos que recorren el predio con total libertad, e incluso realizan rituales talmúdicos, y a menudo agreden a los musulmanes.

Todo ello con el argumento falaz de que en ese mismo predio existió en la antigüedad un templo judío que, dicen, fue destruido. Con este argumento, pretenden derribar el predio de Al-Aqsa para construir lo que llaman "el tercer templo", a pesar de que la existencia de ese antiguo templo fue absolutamente negada por las investigaciones arqueológicas y varios historiadores israelíes sionistas.

El derecho internacional por su parte afirma que dicho predio es patrimonio islámico y palestino.

Toda esta larga lista de gravísimos delitos, violatorios de todos los convenios, tratados, pactos, normas, disposiciones y leyes internacionales, son cometidos por los ocupantes ilegales a la vista de toda la humanidad, sin que ningún organismo internacional, ni la mayoría de los gobiernos del mundo, haya hecho el menor gesto para impedirlo, en cumplimiento de las obligaciones que les imponen esos convenios, tratados, pactos, normas, disposiciones y leyes internacionales...

Así es que esto no empezó con la operación de resistencia del viernes pasado, ni son sólo los árabes los que no reaccionan. Como desde hace 70 años, los palestinos han asumido, solos, el esfuerzo de resistir para proteger sus lugares sagrados y sus derechos nacionales.

No sólo se "apostaron" ante las puertas de Al-Aqsa, sino que cientos de vecinos de la Ciudad Vieja se acercan continuamente a dar comida y bebida a todos los que acuden desde otros barrios y ciudades a rezar y sostener la protesta contra las nuevas restricciones y medidas represivas de la ocupación. Y ofrecen sus casas a quienes necesitan utilizar el baño o descansar para soportar este esfuerzo bajo el intenso calor del verano.

Y desde la asediada Franja de Gaza, los brazos armados de la Resistencia Palestina advirtieron a la ocupación que "pagará un alto precio" por sus violaciones contra Al-Aqsa: "La ocupación israelí continúa sus agresiones contra Al-Aqsa a la luz de las preocupaciones árabes y musulmanas por batallas laterales que sólo sirven a los enemigos de la nación. Pero los brazos armados de la Resistencia responderán con fuerza en caso que el enemigo israelí continúe sus invasiones. La Resistencia está preparada".

Las medidas represivas de la ocupación israelí, su imposición de restricciones cada vez más opresivas al acceso a la mezquita de Al-Aqsa y su asfixiante proceso de judaización de Jerusalén, son los principales motivos que hicieron estallar, el 1 de octubre de 2015, lo que se conoce como "Intifada Al-Quds" (Levantamiento de Jerusalén), iniciada y sostenida principalmente por jóvenes de toda Palestina (tanto de los territorios ocupados en 1948 como de los ocupados en 1967), y durante la cual, hasta ahora, más de 330 palestinos fueron asesinados por fuerzas de la ocupación sionista.

La huelga de hambre de 40 días consecutivos realizada entre abril y mayo pasados por casi 2.000 prisioneros políticos palestinos encarcelados en las mazmorras israelíes, y las manifestaciones y expresiones de solidaridad y apoyo de millones de palestinos en el exilio y la diáspora, se inscriben también en el contexto de esta actual intifada.

Y todo ello demuestra la unidad del pueblo palestino en las calles, dentro y fuera de la patria y de las prisiones.

 
Fuente: laestrellapalestina.info
 

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