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PRISIONEROS

 

Khader Adnan: La fortaleza de los oprimidos
Por: Beatriz Esseddin
7 marzo del 2012
 

Sostuvo una huelga de hambre de 66 días contra la detención administrativa y otras brutalidades de la ocupación israelí. Enfrentó la ocupación con las más elementales armas de defensa de los hombres dignos: su palabra y su vida. Este nuevo héroe del movimiento de los prisioneros, que recibió el apoyo y la solidaridad de todo el pueblo palestino y de los libres del mundo, que logró con su sacrificio llevar la situación de los miles de prisioneros palestinos a los titulares de todos los periódicos del mundo, no sólo hizo ceder a Israel, también inspiró a muchos a continuar e intensificar la resistencia: 5 días antes de que Khader finalizara su huelga, Hana Shalabi decidió luchar contra la detención administrativa declarándose en huelga de hambre hasta su liberación…

Khader Adnan, 33 años, del pueblo de Arraba (Jenin, Cisjordania), panadero, estudiante de Master en Economía en la Universidad de Birzeit, casado, dos hijas, fue secuestrado de su casa por las fuerzas israelíes de ocupación el 17 de diciembre de 2011 y no era la primera vez… Esta es la detención número 8, sufrida por Khader a manos de las autoridades israelíes. Anteriormente, pasó un total de 6 años en prisiones israelíes, principalmente en detención administrativa. Tampoco es esta su primera huelga de hambre, en 2005, lanzó una huelga de hambre que se prolongó durante 12 días en protesta por ser puesto en aislamiento en Kfar Yuna.

La Detención Administrativa

La detención administrativa es un procedimiento ilegal que utiliza el ejército israelí para retener a los detenidos indefinidamente.

Es ilegal porque se basa en “pruebas secretas”, aportadas por el servicio de “inteligencia”, y porque no se presentan cargos contra el detenido (sin acusación) y por lo tanto tampoco se le otorga juicio justo. Dichas “pruebas secretas”, no se dan a conocer al detenido ni a su abogado, al cual no se le permite siquiera entrevistarse con el detenido hasta pasados muchos días del arresto. Tampoco se informa al detenido ni a su familia dónde será alojado, ni siquiera en el caso de que el detenido sea un menor.

Considerando que en casi todos los casos, los detenidos son arrancados de sus casas en mitad de la noche, con los ojos vendados, para ser más precisos y rigurosos, debiéramos llamar a este tipo de detención: secuestro y/o privación ilegítima de la libertad.

En Cisjordania ocupada, el ejército israelí emite órdenes de detención administrativa contra civiles palestinos según la Orden Militar 1651. Esta orden permite a los comandantes militares detener a una persona hasta por períodos de 6 meses renovables si consideran que la “seguridad de la zona o la seguridad pública requieren la detención", es decir, según el criterio de la fuerza ocupante, que no es el de la razón, ni el de la Ley... En o antes de la fecha de caducidad, la orden de detención es renovada con frecuencia. Y con frecuencia este proceso continúa indefinidamente.

Los palestinos han sido sometidos a la detención administrativa desde el comienzo de la ocupación israelí de 1967 y antes de esa fecha, bajo el mandato británico. La frecuencia del uso de la detención administrativa ha fluctuado a lo largo de la ocupación israelí, y ha ido en aumento desde el estallido de la segunda Intifada en septiembre de 2000.

En vísperas de la segunda Intifada, Israel sometió a 12 palestinos a detención administrativa. Sólo 2 años más tarde, finales de 2002 – principios de 2003, había 1000 palestinos en detención administrativa. Entre 2005 y 2007, el promedio mensual se mantuvo estable en aproximadamente 765 detenidos administrativos. Desde entonces, la cantidad de detenidos según este procedimiento ilegal ha ido disminuyendo cada año.

Hasta el 1 de febrero de 2012, había al menos 309 detenidos administrativos en prisiones israelíes. Esta cantidad incluye 24 miembros del Consejo Legislativo Palestino.

Los palestinos en detención administrativa en Israel, están ahora bajo jurisdicción del Servicio Penitenciario Israelí (IPS) y no del ejército israelí, como era el caso hasta 2005. Estos detenidos no son separados del resto de la población carcelaria, son privados de los medios para una apropiada alimentación según su cultura y/o religión y para su práctica religiosa. El personal de las prisiones está entrenado para incumplir el tratamiento adecuado hacia los prisioneros según la ley internacional. Los detenidos administrativos en Israel sufren severas restricciones a sus derechos a la educación, a la comunicación y a recibir visitas de familiares y a recibir adecuada atención médica.

Actualmente, los detenidos administrativos son retenidos principalmente en 3 instalaciones penitenciarias israelíes, una de ellas se encuentra en territorio ocupado en 1967 y las otras dos en territorio ocupado en 1948:

OFER (ubicada en la base militar de Ofer, al sur de Ramallah, Cisjordania)

KETZIOT (también conocida como Ansar o Negev, ubicada en el desierto de Negev [Al-Naqab], a 5 km de la frontera con Egipto

MEGIDDO (ubicada dentro de una base militar sobre la carretera principal Jenin-Haifa)

Khader enfrenta la 8ª detención con su 2ª y extensa Huelga de hambre de 66 días

El detallado informe de la Asociación Addameer, sobre la última detención de Khader Adnan, da cuenta de la brutalidad, la injusticia y la ilegalidad de las prácticas israelíes contra los ciudadanos palestinos:

“A las 3:30 de la madrugada del 17 de diciembre, las fuerzas de ocupación israelíes (IOF) allanaron su casa en las afueras de Jenin. Antes de entrar a la casa, vendaron los ojos del conductor Mohammed Mustafa, que llevaba al padre de Khader al mercado de frutas, y usándolo como escudo humano lo obligaron a gritar el nombre de Khader. Al entrar a la casa, tomaron a Khader violentamente delante de sus hijas y su madre enferma.

Vendaron sus ojos, engrillaron sus manos a la espalda y lo tiraron sobre el piso de un jeep militar. Durante todo el trayecto de 10 minutos hasta el asentamiento de Dutan, lo golpearon en la cabeza y patearon sus piernas. Al llegar fue bajado del jeep también a los golpes.

Lo mantuvieron encadenado hasta las 8:30 am, cuando fue trasladado a la prisión de Megiddo. Comenzó desde este momento su huelga de hambre en protesta por su detención. A la mañana siguiente, fue llevado al centro de interrogatorios de Al-Jalameh. Al llegar, le hicieron un examen médico, donde Khader informó a médicos de la prisión de sus heridas por los golpes recibidos y de su enfermedad gástrica y problemas de disco en la espalda. Como única respuesta, fue llevado a un nuevo interrogatorio de inmediato.

El primer día de interrogatorio, contestó a las preguntas generales a pesar de la continua ola de insultos de los 4 interrogadores. Después de la primera sesión, sin embargo, Khader dejó de responder y comenzó una huelga de habla, pues los interrogadores incrementaban el uso de un lenguaje soez. Las sesiones de interrogatorios continuaron cada día durante los siguientes diez días.

Al cuarto día de interrogatorio, el Servicio Penitenciario Israelí (IPS) lo recluyó en una celda, por siete días, en aislamiento. Con el fin de castigarlo aún más y sin acudir a los tribunales, el IPS también le prohibió las visitas familiares durante tres meses, lo cual revela una intención previa de mantenerlo en prisión una vez concluido su interrogatorio. Khader fue colocado en una celda de aislamiento en una sección de la prisión compartida con prisioneros comunes israelíes. En una ocasión, un cuerpo de soldados irrumpió en su celda en mitad de la noche y lo desvistieron para registrarlo. Durante el período de aislamiento, Khader continuó siendo sometido a interrogatorio diario.

Cada día, Khader fue sometido a dos sesiones de interrogatorio de tres horas. Durante los interrogatorios, mantenían sus manos atadas, por la espalda, a una silla, con la espalda torcida, causándole gran dolor. Khader señala que los interrogadores lo dejaban sentado a solas en la habitación durante media hora o más. También sufrió otros malos tratos. Durante la segunda semana de interrogatorios, un interrogador tiró de su barba tan fuerte que le arrancó pelos. También tomó la suciedad de la suela de su zapato y lo frotó sobre el bigote Khader como forma de humillación.

En la noche del viernes 30 de diciembre de 2011, Khader fue trasladado al hospital de la prisión de Ramleh, debido al deterioro de su salud a causa de la huelga de hambre. Fue puesto en aislamiento en el hospital, donde fue sometido a condiciones de frío en una celda atestada de cucarachas. Se le ha negado atención médica desde el 25 de diciembre, una semana después de que él dejara de comer y hablar. El director de la prisión llegó a hablar con Khader para intimidarlo aún más y los soldados cerraron la parte superior de la puerta de su celda para impedir cualquier circulación de aire, diciéndole que iban a "doblegarlo" finalmente.

El 8 de enero de 2012, se emitió contra Khader una orden por cuatro meses de detención administrativa. Al igual que con todos los otros detenidos administrativos, la detención de Khader se basa en información secreta recopilada por las autoridades israelíes y disponibles para el juez militar, pero no para la persona detenida ni para su abogado. Esta práctica viola el derecho internacional humanitario, que establece un uso limitado de la detención administrativa en situaciones de emergencia, pero requiere que las autoridades sigan las reglas básicas de la detención, incluyendo una audiencia justa en la que el detenido puede impugnar los motivos de su detención. Estas normas mínimas del debido proceso han sido claramente violadas en el caso de Khader, dejándolo sin ningún tipo de medios legítimos para defenderse. En la audiencia en el tribunal militar de Ofer, Khader fue amenazado por miembros de la Nahshon, una unidad de intervención especial del IPS conocida por su brutalidad en el trato hacia los prisioneros, quienes amenazaron a Khader con hacer volar su cabeza.

Aunque su período de interrogatorio ha terminado, Jader sostuvo su huelga de hambre por varios motivos: él considera su detención una violación de sus derechos y su identidad; rechaza los malos tratos que sufrió a manos de los soldados, interrogadores, y la Unidad de Nahshon; y se niega a aceptar el sistema injusto de la detención administrativa. Khader se negó a añadir vitaminas o sal a su agua. El médico del hospital lo amenazó con alimentarlo por la fuerza si continúa resistiendo. Él fue observado en todo momento a través de cámaras en su celda, y si no se mueve por la noche, los soldados golpean su puerta con violencia…

Recién el 7 de febrero, a Randa, la esposa de Khader, y a sus dos hijas se les permitió visitar a Khader por primera vez desde su arresto el 17 de diciembre. Su esposa describe su impactante aspecto: su cuerpo se había encogido significativamente; tenía ampollas cubriendo su rostro y su lengua; y su cabello, barba y uñas estaban extremadamente largos. Él le dijo que no le habían permitido ducharse ni cambiarse de ropa ni siquiera la ropa interior, desde su detención. Su hija de 4 años, preguntó con insistencia a su madre "¿Por qué está atado a la cama? ¿Por qué tiene este aspecto? ¿Por qué no puede volver a casa con nosotros?". Durante la visita, sus dos piernas y su mano derecha estaban encadenadas a la cama y los soldados permanecieron en la habitación todo el tiempo. Sin embargo, se mantuvo mentalmente consciente y fue capaz de expresar plenamente su amor por su familia. Su esposa, padre, y sus hijas pudieron volver a visitarlo el 15 de febrero, pero las autoridades israelíes no concedieron el permiso de visita a su madre, su hermano ni su hermana".

El 15 de febrero, cuando llevaba 60 días de huelga de hambre, estando su vida ya en serio peligro, y en agradecimiento a las incontables movilizaciones en solidaridad que se sucedían e incrementaban a lo largo de toda Palestina y el mundo, Khader hizo llegar, a través de su abogado, una carta dirigida al pueblo palestino:

“…Hoy nuestro pueblo está involucrado en la justa causa de todos nosotros, y lo hace junto al mundo libre. Es una acción por la liberación de nuestros prisioneros de las cárceles de la ocupación, en busca de su libertad, orgullo y dignidad, convencido que todo ello será pronto restituido.

La nación, el pueblo y el mundo libre están unidos contra la ocupación, contra sus prisiones, abusos y maltratos a un pueblo entero. La ocupación intenta erosionar nuestra dignidad y esta huelga demuestra hoy la inhumanidad de la ocupación.

He decidido sostener esta huelga contra los maltratos sufridos por mí y mi familia a manos de la Inteligencia y los militares, contra arrestos y detenciones –comenzados en Al-Jalameh- y contra la inmoralidad de interrogatorios y allanamientos.

Pero ha sido la detención administrativa la que me llevó a tomar la decisión de continuar. Yo rechazo esta detención porque ha sido declarada por la ocupación. No tenemos ningún deber hacia el ocupante, pero ¿acaso hay alguien que cree que un día un lobo puede transformarse en cordero?

Muchos hermanos y hermanas son arrestados cada día en Cisjordania ocupada, sin distinción entre jóvenes y ancianos, en incursiones nocturnas con ataques y terror.

Incluso cuando no hay motivos de tensión, el ocupante viene a nuestras casas, lo hace para humillarnos, para ponernos bajo presión y negar dignidad y sentido de seguridad a nuestras familias.

A mi pueblo le digo hoy que con esto nosotros, los prisioneros palestinos de la ocupación, no queremos marcar ningún record.

Incluso yo pensaba que estaba seguro en mi casa cuando llegaron, maltrataron a mi hija y a mi familia, exactamente como ocurre a decenas de familias palestinas en el corazón de la noche.

Si además todas las instituciones de la ocupación ignoraran mi reclamo, entonces seré el más determinado a continuar con la huelga.

Por más de 29 días, otros prisioneros están en huelga en solidaridad con mi iniciativa. Algunos han sido transferidos a hospitales porque están muy débiles, pero no consideran detenerse y hay quienes siguen también los acontecimientos de estas huelgas fuera de este hospital, en la universidad, los centros religiosos y las escuelas.

Todo esto está provocando el pánico en el ocupante, y también en el mundo árabe y el resto del mundo.

¿Acaso no es esto un signo de la victoria de nuestra huelga? ¿Acaso no es evidente que la dignidad nos será restituida? Personalmente creo que a esta victoria estamos destinados.

En fin, un saludo desde este lecho del hospital de Safad, árabe e islámica. Desde aquí respiro el aire de Palestina, de Siria y de Líbano.

Mi afecto y mis plegarias para todos los prisioneros palestinos”.

Ese mismo día, su padre declaró a la prensa, al salir de visitar a su hijo:

“…Khader Adnan está de buen ánimo y su moral está tan alta como el cielo… Me dirijo a los israelíes y les digo que mi hijo fue arrestado mientras se encontraba en su casa, con su esposa y sus hijas, que fue hecho prisionero estando desarmado, no como Shalit, que participó de una invasión contra el pueblo de Gaza, destruyendo sus casas, disparándoles. Pero Shalit fue puesto en libertad. ¿Dónde es la madre de Shalit, y dónde está su padre? ¿Por qué no sienten compasión por mí y mi causa humanitaria? ¿Dónde están? … Ellos están del lado equivocado y nosotros del lado correcto. Nuestra posición del lado correcto es más fuerte que su posición del lado equivocado. Ellos robaron nuestros hogares. Robaron nuestras tierras y la destruyeron y destruyeron nuestras mezquitas y lo siguen haciendo… Mi hijo no se preocupa por el hambre ni la sed, se preocupa por su libertad y la libertad de su pueblo…”

De Mohammed Buazizi a Khader Adnan: los opresores tienen los días contados

El 18 de febrero, se leía en el editorial de Middle East Monitor:

“Después de 60 días en huelga de hambre, el detenido palestino Khader Adnan, es mantenido encadenado a la cama en el hospital israelí de Safad. El señor Khader no es ciudadano israelí y no hay en su contra ninguna condena penal. Él es un palestino que ha sido raptado de su vivienda en Cisjordania, y llevado por la fuerza a Israel. El derecho internacional humanitario prohíbe "el traslado forzado de personas, individualmente o en grupos, y la deportación de personas protegidas, desde el territorio ocupado al territorio de la potencia ocupante o al territorio de cualquier otro país, esté o no ocupado... sin importar los motivos". Debemos suponer que la única razón por la cual tal cuestión ha continuado siendo tolerada por un período tan largo, está en el desprecio que los israelíes demuestran por el derecho internacional, y en la impunidad de sus acciones.

A pesar de los numerosos llamados de entidades de derechos humanos y de Richard Falk, relator especial de Naciones Unidas para los derechos humanos en los Territorios Palestinos Ocupados, Israel persiste en sus políticas feroces. Una ojeada rápida a los medios israelíes nos revela una repugnante retórica de deshumanización de las víctimas de Israel, para, entre otras cosas, justificar los abusos perpetrados.

El tratamiento sufrido por Khader Adnan, además de ser un intento de humillación y terrorismo contra una persona indefensa, desafía la lógica y la explicación racional. Estamos en presencia de un joven padre con un master en matemática y en economía, sin antecedentes penales, privado de un futuro en su tierra martirizada por la ocupación israelí. Su abogado, Jawad Bulus, se horrorizó por la conducta de los carceleros israelíes, que han llevado a Adnan al comedor del hospital militar encadenado a una silla de ruedas, sin que haya ningún proceso penal, ni prueba alguna, ni acusación en su contra. Según el abogado solo una mente sádica y anormal puede organizar una situación semejante. Una persona que ha estado 60 días en huelga de hambre, ¿qué tipo de amenaza puede representar para la seguridad de Israel, que justifique el encadenamiento?

Sorprendentemente, aún en tal situación de vulnerabilidad, Adnan resulta inquebrantable e imbatible. Su historia es la historia del pueblo palestino y de su lucha contra la colonización israelí de Palestina. No es para asombrarse, entonces, que decenas de miles personas de todas las facciones y edades se hayan reunido en Gaza, el viernes 17 de febrero, para demostrar solidaridad con el nuevo héroe.

En toda la región continúan circulando los mensajes de apoyo, de líderes egipcios y tunecinos, y de entidades regionales como la Unión de Médicos Árabes. Mientras los días pasan, el caso de Khader Adnan adquiere relevancia cada vez más amplia en las capitales árabes; y si su frágil cuerpo debiera sucumbir antes de la liberación, el autodenominado “estado judío” atraerá sobre sí un gran disgusto y una inmensa indignación. Khader Adnan es el compendio de una nueva generación de árabes y palestinos, que prefieren morir con honor antes que vivir sin dignidad.

Todos los intentos de amenazas puestos en marcha por Israel en su contra, han fallado: los israelíes le dijeron que su mujer lo traicionaba y que sus hijos se convertirían en huérfanos indigentes. Sin embargo, la mujer de Adnan, Randa Jihad Musa, destacó que su marido no cederá: “la libertad o la muerte”.

El caso de Adnan es mucho más que la protesta de una persona contra el uso arbitrario de la detención administrativa por parte de Israel, y de su práctica de la tortura. Él protege el derecho de un pueblo a vivir libremente y dignamente sobre su propia tierra: protege los esfuerzos para superar los obstáculos puestos en su camino por un enemigo engañoso y cruel. Después de haber asistido a la reiteración del secuestro de los prisioneros liberados el año pasado en ocasión del acuerdo de intercambio, durante el cual fue liberado Gilad Shalit (que no hay que olvidar, al momento de su captura servía en el ejército israelí combatiendo contra civiles de Gaza), los palestinos han aprendido que sólo preparándose para cumplir el sacrificio extremo, podrán recuperar sus derechos usurpados.

La postura de Khader Adnan, valerosa y fundada sobre sólidos principios, ha puesto en evidencia una vez más la naturaleza cruel de la ocupación militar israelí. El líder de la derecha israelí continúa oponiéndose a los pedidos de liberación de Adnan, pero, como dijo una señora en Libia, todos los tiranos tienen los días contados. Como el sacrificio de Mohammed Buazizi ha cambiado para siempre la política de la zona, así también el sacrificio de Khader Adnan conducirá a una nueva fase en la lucha por la libertad. El tictac del reloj que se acerca cada vez más a su martirio, debería ser una advertencia para Israel y sus defensores: también su ilegal, injusta y cruel ocupación, un día terminará.”

La Victoria

3 días después, el 21 de febrero, la Suprema Corte Israelí se pronunció sobre el caso de Khader, tomando la decisión de que sea liberado al cumplirse 4 meses contados a partir de la fecha del arresto (17 de diciembre 2011) y no a partir de la fecha de la orden de detención administrativa (8 de enero 2012), reduciendo en 3 semanas la permanencia de Khader en prisión, a cambio de que el detenido ponga fin a la huelga de hambre. De esta manera las autoridades de ocupación se comprometieron a liberar a Khader el 17 de abril próximo, fecha que coincide con el Día del Prisionero Palestino.

Khader interrumpió entonces su huelga de hambre, la más larga que haya sostenido un prisionero palestino en toda la historia de la ocupación israelí. Su abogado, Jawad Bulus, recordó que “mientras Adnan permanezca en manos israelíes, Israel será el único responsable por su vida, su salud y el desarrollo de los acontecimientos hasta su liberación efectiva”.

En la noche del 27 de febrero, luego de una semana de haber vuelto a alimentarse mediante hidratación e incorporación gradual de nutrientes, sufrió una obstrucción intestinal y debió ser sometido a una intervención quirúrgica, de la que se recupera en el hospital Ziv de Safad, permaneciendo en estado estable, según informaron Médicos por los Derechos Humanos-Israel, que realizan el seguimiento de su salud.

Hoy, 28 de febrero, Hana Yahya Shalabi, una joven palestina de 29 años, que soportó 25 meses de detención administrativa hasta que fue liberada en el intercambio de prisioneros de octubre de 2011, cumple 13 días en huelga de hambre en protesta por haber sido arrancada de su hogar nuevamente el 16 de febrero de 2012 y vuelta a poner en detención administrativa, sin cargos, sin juicio, sin razón.

Ahora Hana Shalabi sigue los pasos de Khader Adnan, quien siguió los pasos de Omar Al-Qassem y tantos otros que dejaron huellas con sus valentías, escribiendo el camino de la victoria con su sangre y su dignidad.

 
Fuente:Addameer, Maan, Wafa, Electronic Intifada, Meddle East Monitor, Filistin Al-Yaum, Palestinian Information Center.
 

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