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Salven a los niños de Hares: 5 niños palestinos se enfrentan a cadena perpetua sin evidencias y por un delito no documentado
20 de julio del 2013
 

El siguiente contenido se ha tomado del sitio web de la campaña Los Niños de Hares, una fuente crítica sobre un importante caso de criminalización de la juventud palestina, la devastación del encarcelamiento, los tribunales militares del apartheid y la injusticia de la ocupación. Para más información, actualizaciones y alertas de acción: http://haresboys.wordpress.com

El sitio web también contiene un análisis importante de la cobertura de los medios racistas israelíes y un llamado a la acción.

Mohammad Suleiman, Ammar Souf, Mohammad Kleib, Tamer Souf y Ali Shamlawi que se encuentran detenidos en una cárcel israelí acusados ​​de 25 cargos de intento de asesinato por presunto lanzamiento de piedras, sin evidencia alguna. Los chicos fueron etiquetados como “terroristas” sin que se llevara a cabo una investigación objetiva. Fueron condenados en los medios de comunicación israelíes incluso antes de que “confesaran” bajo tortura haber lanzado piedras. A estos jóvenes se les ha negado cualquier tipo de justicia en el sistema militar israelí, que en el 99,7% de los casos condena a los menores palestinos (una tasa similar a la de los peores regímenes totalitarios del mundo en el siglo XX).

La historia

El accidente automovilístico

Alrededor de las 18:30 horas del jueves 14 de marzo de 2013, un coche se estrelló contra la parte trasera de un camión en la Ruta 5, en la gobernación de Salfit, Palestina ocupada. La conductora y sus tres hijas resultaran heridas, una de ellas de gravedad. La conductora, Adva Biton, regresaba a la colonia ilegal israelí de Yakir cuando ocurrió el accidente. Más tarde afirmó que el accidente se debió a que jóvenes palestinos lanzaron piedras contra su coche. El conductor del camión, que había declarado inmediatamente después del accidente que se había detenido a causa de un pinchazo, más tarde cambió su declaración y dijo que había visto piedras en la carretera.

No hay testigos del accidente de coche. Nadie vio a niños o jóvenes lanzando piedras ese día.

Los arrestos

En las primeras horas del viernes 15 de marzo de 2013, soldados israelíes enmascarados, algunos con perros de ataque, irrumpieron en la aldea de Hares, que está cerca de la Ruta 5.

Más de 50 soldados rompieron las puertas de las casas de algunos pobladores, buscando a los hijos adolescentes. Diez niños fueron detenidos esa noche y llevados con los ojos vendados y esposados con rumbo desconocido. No se les informó a las familias sobre el motivo de la detención ni sobre su paradero.

Dos días más tarde, una segunda ola de arrestos violentos tuvo lugar en Hares. Alrededor de las 3 de la madrugada, el ejército israelí, acompañado por el Shabak (servicio secreto israelí), entró en las casas de tres adolescentes palestinos. Tenían un pedazo de papel con sus nombres en hebreo. Después de encerrar a todos los miembros de la familia en una habitación, quitándoles sus teléfonos para que no pudieran pedir ayuda, y de interrogarles, los soldados esposaron a los chicos, todos de 16 o 17 años. “Abraza y besa a tu madre para despedirte”, le dijo a uno de los chicos un agente del Shabak. “Puede que no la vuelvas a ver”.

En total, 19 adolescentes de los pueblos vecinos de Hares y Kifl Hares fueron detenidos en relación con el accidente de coche de los colonos. Ninguno de ellos tenía antecedentes de acusaciones por lanzar piedras. Después de interrogatorios violentos, la mayoría de los menores fueron puestos en libertad, a excepción de cinco, que permanecen en Megiddo, una prisión para adultos israelí. Ellos son los Chicos de Hares.

El interrogatorio

Los adolescentes detenidos fueron sometidos a una serie de abusos y malos tratos que pueden considerarse tortura. Tras la detención, se les mantuvo en régimen de aislamiento durante dos semanas. Uno de los niños, ya en libertad, describió su celda: un agujero sin ventanas de 1 metro de ancho por 2 metros de largo; no había colchón o manta para dormir; el baño estaba sucio; la luz estaba encendida en forma continua, lo que llevó al muchacho a perder la noción del tiempo; la comida lo hizo enfermarse. Se le negó abogado; fue interrogado violentamente tres veces durante tres días, y finalmente liberado después que el tribunal lo encontró inocente.

Otros niños también informaron a sus abogados que recibieron un trato muy similar. Ellos “confesaron” haber lanzado piedras después de haber sido abusados en reiteradas ocasiones en la cárcel y durante los interrogatorios.

La acusación

Los cinco chicos de Hares están acusados ​​de 25 cargos de intento de asesinato cada uno; al parecer, se cuenta un cargo por cada supuesta piedra lanzada contra los coches que pasaban. La fiscalía militar israelí insiste en que los chicos tenían conscientemente “la intención de matar”, y está pidiendo la pena máxima por intento de asesinato: de 25 años a cadena perpetua.

La acusación se basa en las “confesiones” de los chicos, obtenidas mediante tortura, y en 61 “testigos”, algunos de los cuales afirman que sus vehículos fueron dañados por piedras el mismo día en la carretera 5. Estos testigos sólo aparecieron después que el accidente de coche recibió una gran cobertura mediática como “acto terrorista”, y que el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu anunciara, después de la detención de los chicos, que había “atrapado a los terroristas que lo hicieron”. Entre los “testigos” se incluye la policía y el Shabak, que ni siquiera estaban presentes en el lugar en ese momento. No está claro si los 61 “testigos” han sido debidamente interrogados y sus afirmaciones verificadas mediante imágenes de video, datos de ingreso en el hospital, o incluso si los supuestos daños a sus vehículos han sido fotografiados o documentados de alguna manera. Dicha información no está disponible, incluso a los abogados de los chicos.

Implicaciones

Si los chicos son condenados, este caso podría sentar un precedente legal que permitiría al ejército israelí condenar a cualquier niño o joven palestino que lanza piedras por intento de asesinato. Los chicos tienen hoy 16-17 años de edad. Si los militares israelíes se salen con la suya, los jóvenes regresarían a sus hogares a la edad de 41 -en el mejor de los casos. Cinco jóvenes vidas arruinadas, sin evidencia de su culpabilidad, constituye una bofetada a los principios de justicia de la comunidad humana.

¿Qué hay de malo en todo esto?

Casi todas las etapas de este caso que podrían haber salido mal, lo hicieron. La legislación nacional e internacional ha sido mayormente desconocida; los principios de justicia se desvanecen en el horizonte; el respeto por los seres humanos no existe.

Consideremos lo siguiente:

Los Chicos de Hares, al igual que miles de otros menores palestinos, son tratados como adultos por la justicia militar israelí. Según el Derecho Internacional de los Derechos Humanos en general, y la Convención de los Derechos del Niño y la Niña en particular, son adultos los mayores de 18 años. Israel trata como adultos incluso a niños de 9 años.

Un sistema judicial racista: sin importar el supuesto delito, los palestinos siempre son juzgados por tribunales militares y sometidos a la legislación militar, mientras que los israelíes que cometen los mismos delitos son juzgados por la justicia civil.

Arrestar violentamente a niños violando su domicilio en medio de la noche, sin dar ninguna explicación a sus familias acerca de las razones de la detención, ni informarles sobre el paradero de sus hijos, va en contra de la propia legislación israelí, que establece que los menores han de ir acompañados de un adulto de la familia cuando son detenidos.

La negación de acceso a un abogado durante los primeros días de detención también es una grave violación de la misma legislación israelí.

Poner a niños en régimen de aislamiento durante días es una forma de tortura, y un castigo severo antes de que haya ningún veredicto.

El interrogatorio abusivo de menores asustados se considera tortura.

Los chicos fueron detenidos a pesar de la falta total de pruebas en su contra, y condenados por los medios de comunicación israelí como “terroristas”, lo que va en contra de la presunción universal de inocencia, y arroja una sentencia de culpabilidad en el juicio lapidario de la opinión pública, presionando a los jueces para hacer lo mismo.

 
Fuente:http://haresboys.wordpress.com/2013/06/14/espanol/
 

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