REPORTES - ARCHIVO
 
Las familias de Gaza luchan para poder visitar a sus parientes en las cárceles israelíes
Por: Rami Al-Meghari *
2 de mayo del 2010
 

Umm Faris Baroud del campo de refugiados de Shati al oeste de la Ciudad de Gaza, cada lunes se levanta rápido con la esperanza de que le será permitido visitar a su hijo Faris, que está cumpliendo una condena de por vida en una de las cárceles de Israel.

Con las rodillas enfermas y la espalda curva, Umm Faris, de 88 años, se acercaba lentamente para darnos la bienvenida, a su modesta casa.

“En los dos años y medio transcurridos no he tenido la posibilidad de visitar a Faris”, dice. “Cada lunes, en la Oficina del Comité Internacional de la Cruz Roja (ICRC), participo de la protesta semanal junto a muchas otras familias que incluyen madres, esposas e hijos de los detenidos. Pedimos un justo derecho: el de ver a nuestros amados hijos”.

Por la calle de la Oficina del ICRC, situada a unos dos kilómetros del campo de refugiados de Shati, Umm Faris viene junto a su vecina Umm Mahmoud Al-Rayis, que espera ver a su hijo Mahmoud, también condenado de por vida.

El rito semanal inicia rápidamente, cada lunes, cuando decenas de integrantes de las familias de los 950 detenidos provenientes de la Franja de Gaza, cantan consignas, entrevistan funcionarios del ICRC y muestran solidaridad uno con otro.

“Suplico a Dios que me haga ver a Faris antes de morir. A cada instante corro hasta aquí y pido a la Cruz Roja que me ayude, pero nadie nos presta atención”, afirma mientras espera en la oficina del ICRC, después de haber participado de la demostración semanal.

Umm Faris y muchos otros familiares de detenidos están esperando que aparezca un haz de esperanza, que se den las condiciones para poder visitar a sus queridos encarcelados en las prisiones y campos de detención israelíes. Por más de dos años y medio, el ICRC ha estado en comunicación con Israel, pero no puede ya brindar una esperanza de ese tipo, ya que Israel ha prohibido las visitas de familiares a las cárceles situadas fuera de Gaza donde retienen a los prisioneros provenientes de la Franja. Para los familiares no hay otra cosa que hacer más que protestar.

“El programa de visitas familiares atravesó varias dificultades desde 1995, pero se reanudaba regularmente”, declaró Iyad Nasir, portavoz en Gaza de la Cruz Roja. En junio de 2007, cuando Israel recrudeció su asedio a Gaza, la autoridad israelí interrumpió el programa para los detenidos de la Franja, pero permitiendo a las familias de los detenidos de Cisjordania continuar con las visitas.

Nasir agregó que los esfuerzos del ICRC para garantizar las comunicaciones entre las familias y sus seres queridos encarcelados no habían dado los frutos deseados.

“Anteriormente, en situaciones de este tipo estábamos en condiciones de hacer algo, pero ahora desafortunadamente nos ha ido mal. Recientemente, el ICRC renovó su reclamo de reanudar las visitas para las familias de los detenidos originarios de Gaza”, afirmó Nasir.

Según el portavoz del ICRC, la autoridad israelí dió una justificación específica acerca de su decisión de negar el permiso de visita a las familias de Gaza, aunque [la Cruz Roja] ha insistido en que se trata de una cuestión humanitaria.

Los grupos palestinos por los Derechos Humanos han solicitado a todas las partes interesadas –en particular a los estados extranjeros- ejercer presión sobre el gobierno israelí para que respete sus obligaciones en relación al Derecho Humanitario Internacional (IHL, siglas en inglés), particularmente la IV Convención de Ginebra de 1949. Israel ha violado el IHL transfiriendo a los prisioneros desde Cisjordania ocupada y desde la Franja de Gaza a cárceles ubicadas al interior de Israel, y los detenidos palestinos han sido sometidos a condiciones degradantes, a tratamientos inhumanos y a torturas.

En diciembre, los familiares de 14 detenidos de Gaza han presentado un recurso ante la Corte Suprema de Israel para que la prohibición de las visitas finalice. La corte ha rechazado la acción legal, presentada en representación de las familias por HaMoked –el Centro para la Defensa del Individuo- y Adalah –el Centro Legal para los Derechos de la Minorías Árabes. En su sentencia, la corte reconoció que: “Es verdad que los prisioneros por motivos de seguridad tienen derechos y que no deberían ser retenidos más allá de lo necesario”. Aún así la corte confirma la prohibición del gobierno israelí para las visitas a las cárceles y declara que tales visitas “no representan una necesidad humanitaria”.

El vice director del Centro Palestino por los Derechos Humanos, de Gaza, Jaber Wishah, refirió a The Electronic Intifada: “Hemos intentado repetidamente dirigirnos a los que han ratificado las Convenciones Humanitarias Internacionales para que presionen a Israel y hagan que respete sus obligaciones”. Wishah afirmó que si Israel omitiese cumplir con sus obligaciones, debería ser tratado de la misma manera que el régimen sudafricano del Apartheid.

Wishah subrayó que las familias deseosas de ver a sus seres queridos recluidos en las cárceles israelíes, tienen el derecho de hacerlo, según el IHL y la IV Convención de Ginebra.

El tema de los prisioneros palestinos es objeto de las mayores contiendas en las relaciones palestino-israelíes. Desde que Israel ocupó Cisjordania y la Franja de Gaza en 1967, se estima que miles de palestinos fueron arrestados y encarcelados. Muchos de ellos encarcelados durante largos períodos por tribunales militares israelíes, hecho condenado por grupos internacionales de Derechos Humanos por la falta de respeto a las normas mínimas de equidad. Muchos otros son sometidos a “detención administrativa” sin acusación ni proceso de ningún tipo.

Actualmente, en Israel están detenidos más de 7500 palestinos, incluidos los 800 que han sido condenados a muerte.

En tanto, a madres como Umm Faris no les queda más que esperar, mientras sus hijos están tras las rejas.

“Recuerdo todavía cuán amable era conmigo. Cuando lo necesitaba se ocupaba de asistirme. Mi única esperanza es poder verlo antes de morir”, fueron sus palabras.

*Rami Almeghari, es periodista y docente universitario residente en la Franja de Gaza



Traducción: Beatriz Esseddin
Fuente: Uruknet.info-versión italiana: Mariano Mingarelli
Artículo original: electronicintifada.net/v2/article11027.shtml

 
 
 
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