Informe publicado por la Agencia Infopal de Italia el 27-01-2010, basado en datos reportados por la Sociedad de Prisioneros Wa’ed a partir de los testimonios de los prisioneros
Las condiciones de los prisioneros palestinos detenidos en las cárceles de los ocupantes israelíes empeoran día a día.
Contraviniendo la legislación internacional sobre derechos humanos, los prisioneros palestinos son sometidos a medidas represivas y a persecuciones. También los familiares de los detenidos palestinos sufren presiones psicológicas y físicas. Las difíciles condiciones de detención, hacen muy difícil poder llevar una vida normal una vez fuera de la prisión.
Estar enfermo: la peor de las torturas
Hoy, los prisioneros palestinos enfermos son 1.600: 16 padecen cáncer, 23 están internados en el hospital de la cárcel de Al-Ramla, 187 tienen enfermedades crónicas, 800 tienen enfermedades incurables o son inválidos y sólo pueden desplazarse con la ayuda de una silla de ruedas o muletas. A pesar de su gravísimo estado, la administración carcelaria sionista no toma esto en cuenta y no les suministra la necesaria atención médica u otros servicios sanitarios. Sino que someten a los prisioneros y detenidos palestinos enfermos o discapacitados a las mismas medidas agresivas que utilizan con los demás prisioneros palestinos, negándoles cualquier derecho humanitario o médico básico.
En una comunicación llegada a la Sociedad de Prisioneros Wa’ed y proveniente de las prisiones sionistas, los prisioneros palestinos han narrado como empeora su estado, particularmente el de los enfermos. Exponen el caso del detenido Mohammad Moustafa Abdel-Aziz, de 32 años, que ha quedado completamente paralizado luego de haber sido sometido a tres intervenciones [quirúrgicas] en la espalda. Cada día de detención significa para él un agravamiento progresivo de sus condiciones de salud.
Sin embargo faltándole cumplir menos de un tercio de la pena (se encuentra detenido desde hace 10 años y fue condenado a 12 años), la administración carcelaria israelí se rehúsa a liberarlo. Su caso es grave y urgente; no puede moverse y, como la autoridad penitenciaria no provee ninguna asistencia, no puede siquiera lavarse.
No le ha sido reconocido el derecho a vivir ni siquiera cuando el médico de la prisión ha confirmado su condición. Fue arrestado el 2-7-2000 cerca del checkpoint de Eretz mientras iba a Cisjordania para curarse un pie.
El prisionero palestino Akram Al-Rikhawi arriesga la vida cada día. Antes de su arresto fue hospitalizado en Egipto y, cada seis meses, debía someterse a un tratamiento médico que consistía en una inyección. Después de un rechazo inicial, la autoridad carcelaria permitió a los familiares suministrarle la vital inyección. Esto al menos mientras conseguían visitarlo; pero con la prohibición impuesta actualmente sobre las visitas, Akram está en riesgo de morir.
Entre los casos sanitarios más graves recordamos: Raed Mohammad Dar Bihi, de Gaza, tiene un grave tumor en la espalda y ha sufrido varias intervenciones; Emad AI-Din ‘Ata Zo’ran, de Khan Younis, que tiene un tumor en las glándulas, propagado en todo el organismo y, a hoy, lleva 16 años en prisión. La corte ha dispuesto para él cadena perpetua.
Las patologías de los prisioneros palestinos enfermos
Úlcera, enfermedades que comprometen la espina dorsal, enfermedades en la dentadura, en la piel, disfunciones cardíacas, pulmonares y articulares, disminución de la visión, diabetes, hemorragias, algunos están en riesgo de parálisis y enfermedades vasculares, infecciones, cáncer en diversos órganos y enfermedades psíquicas como consecuencia de la tortura.
El aislamiento y los “bunker”
En la comunicación escrita, los prisioneros han recordado la condición extrema de los aislamientos. Sin ventilación alguna, las celdas destinadas a los aislamientos son similares a un bunker sobre cuyas puertas hay una minúscula ranura que además queda siempre cerrada.
Las celdas están separadas, los prisioneros no pueden comunicarse entre sí, ni pueden dirigirse a los guardias carcelarios. Cualquier intento de comunicación está prohibido y es castigado con multa. Las celdas de aislamiento son similares a “tumbas” como informan los prisioneros, y se registra una creciente agresividad de parte de las autoridades penitenciarias contra los detenidos aislados.
Dieciocho detenidos en aislamiento
Entre ellos, el líder Ahmad Saadat, Yahya Sanawar, enfermo, Thabet Mardawi, Hasan Salama, Ahmad Al-Maghrabi, Abdallah Al-Barghouthi, Mohammad Gamal Abu Al-Heja, Mahmoud Al-Eisa, Saleh Dar Mousa, Hisham Al-Sharbati, Mahawash Na’mat, Atwa Al-Umur, Eyad Abu Al-Husna, Mohammad Shreim, Abed Ghalma. Recordamos también el aislamiento de la prisionera Wafa’ Al-Bas de la Franja de Gaza.
Corte de Agua: castigo colectivo contra los prisioneros palestinos
Entre las medidas represivas adoptadas por la autoridad carcelaria israelí se encuentra el corte [del suministro] de agua a los prisioneros palestinos. El pretexto utilizado esta vez es la escasez de abastecimiento hídrico como consecuencia del uso continuo del agua corriente, frecuentemente durante toda la noche, por parte de los prisioneros. Acusaciones similares, han sido pronunciadas por un miembro del Knesset, militante del partido Likud, Danny Danon, que habría sugerido endurecer el tratamiento contra los prisioneros palestinos a cambio de mejorar las condiciones de los detenidos judíos.
Los sufrimientos de los prisioneros palestinos consecuentes a la escasez de agua se observan en particular en las prisiones del Negev y de Megiddo (ubicadas en el desierto), donde la administración penitenciaria ha realizado trabajos en los conductos hídricos que afectan los baños.
El abastecimiento de agua está manipulado y puede convertirse también en un método de tortura contra los prisioneros palestinos; en el invierno es reducida [la provisión] de agua caliente y frecuentemente no se suministra por días enteros. Contrariamente a esto, en el verano se reduce el agua fría o, en las prisiones ubicadas en el desierto, se suministra agua caliente! Entre otras cosas, se ha informado sobre la provisión de agua contaminada y/o sucia y la fracasada distribución de ayudas, destinadas a los prisioneros palestinos, provenientes de Estados Unidos.
Los niños palestinos detenidos y la tortura
Las autoridades de ocupación israelíes violan los derechos de la infancia establecidos por numerosas leyes y convenciones internacionales: ante todo el derecho a disfrutar de la propia libertad sin importar religión, nacionalidad o género.
Entre estos derechos, se encuentra además: el de no ser arrestado (privado de la libertad), a conocer de qué se lo acusa (en caso de producirse el arresto), el derecho a ser asistido y a comunicar a la familia el lugar en el que ha sido detenido el niño, el derecho a entrevistarse con un juez, de tener una defensa, de tener contacto con el exterior y un tratamiento humano y digno.
Los niños palestinos, en cambio, son arrestados en cada checkpoint israelí, son raptados en sus propias viviendas, interrogados o sometidos a humillaciones y agresiones verbales y no solo eso. A su familia no se le da ninguna información relativa al arresto (como deberían informar, según la ley, el lugar al que el niño es llevado).
Estadísticas sobre niños palestinos
Las fuentes sobre los prisioneros palestinos muestran que desde el inicio de la Intifada de Al-Aqsa los niños arrestados por las fuerzas de ocupación israelíes han sido 3.500, entre los cuales hay 7 niñas.
Contra los niños palestinos detenidos, Israel comete violaciones a las leyes internacionales.
104 de estos niños están detenidos en la prisión de Telmond, 80 en Ofer, 38 en el Negev y 54 en Megiddo. El resto está distribuido entre varios centros de interrogación y detención israelíes.
450 han cumplido los 18 años estando detenidos, y están aún dentro de cárceles israelíes: este último dato concierne al 99% de los niños arrestados.
Violaciones a las leyes
El gobierno de Israel lleva adelante una política de discriminación contra los niños palestinos, en base a la ordenanza militar Nº132, emitida por un comandante de las fuerzas sionistas en Cisjordania. La ordenanza define “niños” a los menores de 16 años, contra lo dispuesto por el artículo 1 de la Convención sobre la Infancia, que dispone como límite los 18 años: “A los efectos de la presente Convención se entiende por niño todo ser humano de edad inferior a los dieciocho años, salvo que haya obtenido anteriormente la emancipación en virtud de la legislación aplicable”.
Opresión extrema
34 prisioneras palestinas viven en condiciones de particular presión por parte de la autoridad carcelaria israelí.
La organización Wa’ed reporta casos de gravedad: el de la prisionera Amal Jumaa, la que actualmente sufre hemorragias y no le dan la posibilidad de ser atendida por una médica; una necesidad que concierne a todas las detenidas.
Otras detenidas palestinas tienen infecciones en vías urinarias y no reciben atención alguna. Sana’ Shahada y Qahera Al-Saadi sufren sangramiento de encías y tienen serios problemas dentales. Ambas han pedido, muchas veces, un dentista sin ninguna respuesta.
Una de las repercusiones psicológicas sobre las prisioneras es el padecimiento de insomnio; la autoridad carcelaria israelí, por un lado les administra elevadas dosis de peligrosos somníferos, y por el otro prohíbe cualquier control médico. Esto representa otra violación y es el enésimo insulto a sus vidas.
La detenida Raja’ Al-Ghol sufre del corazón y, por tercera vez, la detención administrativa en la que se encuentra ha sido prorrogada. Otra prisionera tiene una enfermedad tiroidea que le está causando pérdida del cabello y tiene fuertes dolores de espalda por tener que permanecer demasiadas horas confinada en una cama.
Visitas en grilletes
Las visitas a detenidas y prisioneras palestinas están prohibidas también con el pretexto de la falta de vínculo familiar; este criterio, sin embargo es adoptado, incluso en casos en los que el pedido de visita provenía de madres y padres de las detenidas.
Veamos el caso de la detenida Ahlam Mahroum: se le prohibió la visita de sus padres que se encontraban en Jordania (ella es de Cisjordania), y por todo el período de detención ha podido recibir solo una visita, luego de que el permiso en cuestión le fuera quitado cerca de uno de los checkpoint de Ramallah.
En caso de que las visitas se permitan, detenidas y prisioneras palestinas son esposadas de manos y pies (sobre todo las condenadas a cadena perpetua), y esta medida provoca daños y sufrimientos psicológicos a las detenidas y a sus familiares.
Un viaje cruel
Las prisioneras han contado lo que ocurre antes de ser conducidas al tribunal. Son registradas, desnudadas y humilladas, llevadas en autobús, engrilladas y con los ojos vendados.
El autobús, “el correo”, es viejo y estrechísimo y las transporta desde la cárcel de Hasharon hacia el tribunal de Salem o el de Ofer por un trayecto que dura de tres a cuatro días, cuando esa distancia puede ser cubierta en media hora.
Los soldados israelíes mantienen a las detenidas en este autobús, “el correo”, por largo tiempo, dejándolas totalmente incomunicadas, aisladas, sin información de ningún tipo. Son conducidas dentro de estrechísimas celdas, que no dan posibilidad de movimiento, donde permanecen hasta que lleguen al lugar detenidas de otras prisiones.
Traducción: Beatriz Esseddin